Humberto Pacheco

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Martes 16 Diciembre, 2008

TROTANDO MUNDOS
“Pobreciticos” carniceros de la carretera

Humberto Pacheco

Hablábamos de las sirenas que chillan críticas pero no aportan nada cuando de pronto surgen varias —legislativas— gritando “pobrecitico”, palabra de la que se deriva “tico”, que encanta a muchos pero que nosotros repudiamos hace muchos años por preferir la más respetable y digna de orgullo que es “costarricense”. Esas sirenas, que también son sirenos, chillan ahora porque las altas y perversas multas de tránsito que contiene la muy esperada reforma a la ley de tránsito son injustas con los “pobreciticos” infractores, que no tienen los medios para pagarlas.
Como tampoco los tienen, diríamos nosotros, a la hora de indemnizar a las víctimas de sus carnicerías. Y que haciendo uso del derecho que les da la Sala Cuarta —que no la conciencia humana— se fugan de los accidentes que causan dejando los heridos a morirse.
Multas que se han hecho necesarias porque a esos energúmenos no ha sido posible persuadirlos de que no conduzcan en estado de ebriedad, ni “rayen” en curva, ni se brinquen los altos, ni ignoren las demarcaciones, ni sean tagarotes brincándose las filas, ni bloquen las intersecciones, ni un largo etcétera, todo cuales ungidos especiales. Ni ha habida manera de que respeten las leyes y, mucho más importante aún, la vida de los demás. Energúmenos que vienen dejando una estela de huérfanos, viudas, padres enlutados y parapléjicos que ya puede considerarse masiva.
A esos mismos diputados que se oponen a las multas y a una necesaria y draconiana ley, defendiendo asesinos del volante, no los hemos oído decir nada en defensa de los niños, ancianos, padres y madres que por cientos son asesinados por esos carniceros a los que defienden, quedando impunes con un simple “me quedé sin frenos” ó una camada de compadres testigos. Bien mal se apuntaron esos políticos.
Sí el sentido de la lógica no se me ha estropeado con la edad, esos “pobreciticos” no se harán acreedores a esas multas, ni tendrán nada de que preocuparse, sí respetan la vida de los demás y las leyes de tránsito y conducen como personas responsables y respetuosas (no les pedimos tanto como corteses porque eso sería pedir demasiado).
Estos diputados del “pobrecitismo” nos recuerdan a un inspector de tránsito a quien preguntamos que porqué no detenía a un autobús que pasó por la intersección de Palmares como alma que lleva el diablo, mereciendo todas las sanciones existentes por conducir un monstruo de hierro, imposible de detener en caso de una emergencia, a velocidad temeraria. El susodicho nos contestó que el “pobrecito chofer lleva catorce horas al volante y anda trabajando”.
Cuando le observamos que conducir por catorce horas seguidas es ilegal y que en el bus iban “pobrecitos”- para usar su mismo odioso léxico- de todas las edades que se dirigían a ó venían de trabajar y que en sus casas, en caso de un accidente grave, dejarían huérfanos, viudas ó viudos y deudos dolidos, nos contestó “ah, no había pensado en ellos”. Digno de una diputación el hombre.
Es hora de que dejemos de defender a los infractores y pensemos un poquito en las víctimas. Debemos inclinar la balanza para el otro lado porque ya es mucha la desigualdad.
De veras que eso de llamarse “ticos” es cada días más peyorativo.

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