Marcello Pignataro

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Lunes 11 Agosto, 2008

Petróleo

Marcello Pignataro

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El petróleo, luego de alcanzar un precio de venta récord de hasta US$147,27 hoy hace exactamente un mes, había bajado a finales de la semana pasada a US$117,11, según información de Bloomberg, publicada por LA REPUBLICA. Una diferencia exacta del 25,75%.
El tipo de cambio del dólar se encontraba, el 11 de julio, en ¢517 la compra y ¢523 la venta, en promedio. La semana pasada se mantuvo estable en ¢547 la compra y ¢556 la venta. Una diferencia promedio del 6%.
El barril de petróleo costaba —para efectos nuestros— unos ¢77 mil, el 11 de julio. Con el tipo de cambio más alto de la semana pasada, pasó a costar unos ¢65 mil. Siguiendo con los porcentajes, en este caso la diferencia fue de “apenas” el 18%.
Aun así, la caja chica del Estado nos receta un nuevo aumento en los combustibles —salados los de vehículos diésel— a partir de la próxima semana. La bendita excusa, acuerpada por al trámite burocrático y tercermundista para regular los precios en el país, es que RECOPE “perdió” mucho dinero cuando el dólar subió de improviso y se dio la crisis petrolera que generó el precio récord que menciono en el primer párrafo.
Para no ser demasiado exigentes, vamos a restarle al 18% la diferencia del tipo de cambio para quedar en un 12%. Para ser todavía menos exigentes, vamos a restarle ese 12% a la variación del barril de petróleo. Quedamos con un 13,75% siempre a favor de los consumidores.
Sé que la fórmula que utiliza RECOPE para calcular cuándo (muy seguido) aumentar el precio de los combustibles y cuándo (casi nunca) reducirlo es sumamente complicada pero simplificando las cosas, digamos que todos los combustibles del país deberían costar ese 13,75% menos de lo que cuesta actualmente.
La súper costaría unos ¢617, la regular estaría en ¢607 y el diésel rondaría los ¢612. Sin embargo las cosas no son así y el monopolio más absurdo que tenemos en Costa Rica nos dijo la semana pasada que apenas “está evaluando” si solicita una reducción en los precios de los combustibles.
Pregunta: ¿Qué (palabra impublicable en cualquier medio de comunicación decente) están esperando? Ya las diferencias en los precios del barril de petróleo son abismales hacia abajo, el dólar se encuentra bastante estable —alto, pero estable— y estamos con la restricción de placas que debería contribuir a reducir el gasto en combustibles, ¿y todavía nada?
No vaya a ser que nos quieran empezar a cobrar la renta que la Contraloría no aceptó reembolsarles, o que nos quieran trasladar lo que se va a dejar de percibir por peajes, o quién sabe qué otra cosa se me puede ocurrir.
Pero la verdad, después de escuchar a un brillante funcionario de ARESEP decir, la semana pasada, que él cree que “…por cada colón que suba el dólar, el precio del barril de petróleo sube un colón…” (1+1=¿?) no tiene mayor sentido desgastarse, más que para ejercer el tradicional y nada productivo “derecho al berreo”.
Voy a dedicar los días de restricción de placa a buscar petróleo. En la de menos…