Pernod logró combinar vodka y caviar en una botella bajo el nombre L’Orbe
Erwan Castain, gerente de Innovación de Pernod, presentando L’Orbe. Bloomberg/La República
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El caviar y el vodka conforman el maridaje de lujo supremo de comida y bebida, pero poner los huevos del esturión en la bebida presagia un desastre. El caviar estalla y blanquea el líquido, que finalmente huele a podrido.

Pernod Ricard acaba de presentar un nuevo vodka en Londres que aspira a resolver el problema, a $213 por botella de 200 mililitros.

El destilador francés recurrió a una tecnología patentada de la industria del cuidado de la piel, lo cual le permitió colocar sin riesgo el caviar recubierto con una película acuosa en la botella e infusionarlo con toques de mantequilla y avellana.

Es la primera innovación en bebidas alcohólicas derivada del trabajo secreto de un Pernod Ricard escondido en una calle adoquinada en París. En una oficina similar a la de una empresa emergente donde gotea agua del techo y las estanterías están llenas de manuales sobre combinaciones de cocteles con cannabis, ocho investigadores llevan adelante una tarea inspirada en Silicon Valley: cambiar el futuro del negocio de las bebidas alcohólicas.

Pernod Ricard está tratando de revivir un negocio del vodka centrado en la marca Absolut que adquirió a la casa matriz sueca Vin & Sprit en 2008.

En estos últimos años, Absolut perdió el estatus de culto que ostentaba en los años 1980, cuando la marca recurrió a Andy Warhol para ilustrar su publicidad y se convirtió en el vodka importado más vendido en Estados Unidos.

En 2015, cuando las ventas cayeron hasta 11 millones de cajas de una docena de botellas de 75 centilitros desde 11,5 millones de cajas dos años antes, Pernod Ricard rebajó el valor contable neto de Absolut.

La nueva marca, llamada L’Orbe, refleja los desafíos de innovar en un sector en el cual los métodos de producción básicos han cambiado poco a lo largo de los años. A medida que las ventas de las marcas de licores masivos se frenan en los mercados desarrollados y se intensifican los vientos económicos en contra en el mundo emergente que ha impulsado el crecimiento, Pernod Ricard y otros destiladores se proponen "sumar valor añadido", tratando de vender sus bebidas a un precio más alto.


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