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La seguridad social es, como no nos cansamos de repetir, uno de los pilares fundamentales del sano desarrollo de este país y una garantía de estabilidad y democracia

Pérdidas de dinero asfixian a la Caja

Mientras miles de asegurados han venido sufriendo por las carencias de la seguridad social, los gobernantes han firmado leyes y convenios que ampliaban la cobertura en salud de la Caja a más personas no aseguradas, sin haber encontrado y establecido el sustento económico que sostuviera esa ampliación en la atención.
Es decir, desde hace más de década y media debieron haberse implementado las medidas para proveer el sustento económico a los centros de salud del país, a fin de que pudieran absorber los nuevos contingentes de personas que iban a ser atendidas, pero nada de eso se hizo. Por el contrario, se permitió que creciera una nefasta morosidad.
¿Asumirán la responsabilidad que les corresponde las personas que ocuparon los cargos de poder durante todo ese tiempo, por no haber planteado la situación y no haber buscado y encontrado una fórmula viable para solucionarla?
Las cargas generadas antes de 2007 fueron por impago de una serie de compromisos adquiridos por el Estado para la atención de indigentes, niños y adolescentes no asegurados, de inmigrantes, de la cuota como patrono y por subsidios concedidos por sectores sociales.
Una nota de este medio ayer, nos recuerda los procedimientos mediante los cuales los jerarcas de la institución condonaron parte de la deuda y dieron plazo de 13 años para cancelar el resto en bonos. “Algunas de las decisiones que permitieron la conciliación fueron tomadas en sesiones celebradas en 2007, siendo Eduardo Doryan presidente ejecutivo de la Caja”, explica dicha nota.
Aunque es tarde para los asegurados que han sido perjudicados con una mala atención y han soportado que se agravara su enfermedad por demora o falta de equipos o medicamentos o salas de cirugía… las medidas ahora deben tomarse sin perder más tiempo.
A la Caja se le debe pagar todo lo que se le adeuda de modo que pase de inmediato a formar parte del dinero disponible para infraestructura, reequipamiento, plazas médicas faltantes, medicamentos y en general todo lo que devuelva a la población asegurada la atención que necesita y que merece.
Pero además deben implementarse las medidas que garanticen que no vuelva a existir morosidad en los pagos, ni fallas en la administración, que se construya y equipe la infraestructura faltante y se extremen las medidas para impedir cualquier tipo de irregularidad que ponga en peligro el buen funcionamiento de la seguridad social.
Esta es, como no nos cansamos de repetir, uno de los pilares fundamentales del sano desarrollo de este país y una garantía de estabilidad y democracia.
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