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Banca toma previsiones y empieza a meterle el freno al crédito
País en calma pese a turbulencia internacional

• Empresas buscan ajustarse reduciendo importaciones para no acumular inventarios


Wilmer Murillo
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Factores positivos juegan a favor de Costa Rica, para hacer frente a los avatares de la economía internacional.
El estrés no es nada más que producto de la cautela y alerta que provoca entre los agentes económicos el deterioro de los mercados internacionales.
La luz de la inestabilidad se sintió ayer en las bolsas de valores alrededor del mundo, donde el índice del Dow Jones cerró con una caída de un 3,58%, luego de haber perdido un 8% en el punto más bajo del día.
La caótica sesión bursátil de ayer venía impulsada por el fuerte descenso de los mercados europeos. En Londres el FTSE 100 reportó un -5,77%, mientras en Alemania (DAX) culminó su sesión con un -7,07. Uno de los mayores desplomes se dio en la bolsa de Francia (CAC 40) cerrando con un -9,04%.

“Siempre hubo pérdidas pero no tan grandes: unos se asustan y otros aprovechan para comprar barato”, dijo Félix Delgado de Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa).
Lo ocurrido ayer se considera por lo tanto, cuestiones para ser analizadas más adelante.
Uno de los elementos más positivos con que cuenta Costa Rica, ahora mismo, es el superávit fiscal, de ¢150 mil millones, explicó Isaac Castro, estratega financiero de Interbolsa.
Son recursos que alcanzan para pagar el déficit del Banco Central, por arriba de los ¢30 mil millones y los faltantes de instituciones públicas no bancarias como el Instituto Costarricense de Electricidad, Acueductos y Alcantarillados y la Refinadora Costarricense de Petróleo. “Lo anterior hace suponer un déficit público consolidado cercano a cero”, señaló Castro.
En este sentido, el Estado no está ejerciendo presiones, ni generando inestabilidad.
Por primera vez en muchos años, quien tiene desequilibrada la economía es el sector privado, lo cual sería otro elemento positivo, adujo el experto.
Corresponderá a las empresas hacer el ajuste, como son más ágiles y flexibles que el sector público, se podría esperar que los cambios se hagan rápidamente.
De hecho, actualmente algunas compañías, en un esfuerzo por no mantener capitales estancados en sus bodegas y almacenes fiscales, han recortado las importaciones de materias primas. Un 50% son para reincorporar a sus procesos productivos.
Como consecuencia, la economía nacional se verá presionada a reducir las importaciones, corregir el desbalance comercial y procurar un adecuado flujo de divisas que financie el déficit en la cuenta corriente. Todo ello con el propósito de mantener una macroeconomía estable, precisó Castro.
En cuanto a la banca comercial, el estrés es más notorio. Los bancos cuentan con muchas relaciones de financiamiento exterior, y en estos momentos las instituciones de primer orden están cerrando llaves, apuntó Castro.
La Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) no considera que haya un cierre del financiamiento exterior para la banca costarricense.
Banqueros como Luis Liberman, gerente de Scotiabank dijeron, sin embargo, que “se acabó la parranda”, en alusión a las dificultades para encontrar financiamiento exterior en las condiciones de antes.
Los flujos de divisas que llegan a través de inversión extranjera directa y de cartas de crédito también se están ejecutando con dificultad, y esto tiene otras consecuencias.
“A menudo la gente se queja de que los bancos no prestan como antes, pues están cuidando su liquidez, limitando los préstamos a proyectos rentables, y hay pruebas evidentes de ello”, aseguró Castro.
Se consultó al Banco Nacional, de Costa Rica y Bancrédito, pero no respondieron a las preguntas realizadas.
Las cifras de la Sugef muestran que a agosto el crédito otorgado por el Sistema Bancario Nacional se había reducido hasta llegar a un 33%, con respecto a un 45% en el mismo periodo del año pasado.
Hay un serie de efectos que combinados, de hecho le van a restar dinamismo a la actividad económica del país, según los expertos.
El Producto Interno Bruto trimestral por ejemplo, con cifras a setiembre ya muestra una contracción.
“La reacción de mediano y largo plazo será un menor crecimiento de la producción y una eventual recesión”, manifestó Fernando Estrada, gerente de Estrategia y Negocios de INS Valores.
Sin embargo, todo esto no deja de tener aristas positivas, dijo Estrada.
Por ejemplo, al Banco Central se le hará más fácil cumplir sus metas de inflación por la caída en los precios de materias primas, la baja del precio del petróleo, y la posición favorable de las finanzas públicas. “Con estos elementos a su favor, el país se encuentra mejor preparado para enfrentar la crisis”, puntualizó.



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