Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 6 Junio, 2011


Otra de diputados

Quienes cuentan chistes suelen introducir su relato con “otro de…”, agregando el sustantivo que corresponda: Pepito, política, curas, lo que sea. Los que escribimos columnas de opinión podríamos titular más de una como “otra de diputados” gracias a la cantidad de material que ofrecen los señores de Cuesta de Moras.
De manera que, señores lectores, aquí va otra de diputados.
Don Fabio Molina, único congresista que votó contra la declaración de Héroe Nacional y Libertador a Juan Rafael Mora Porras, miembro de la Comisión Investigadora de las Concesiones e incondicional de los Arias, expresó lo siguiente sobre la carretera a Caldera: “Don Oscar Arias tuvo la sensatez de hacer la recepción provisional de la obra para que se abriera, fuera sujeta y castigada con el intenso tráfico vehicular y las inclemencias del tiempo y gracias a eso salieron los fallos”.
O sea: la apertura de la carretera fue provisional (yo lo ignoraba) y si entre los fallos se cuenta la muerte de una mujer que chocó contra una piedra, eso es peccata minuta, ya que según Molina “lo importante es el progreso y el desarrollo”.
Afortunadamente, don Oscar no inauguró “provisionalmente” un hospital para ver que fallos tenía, pues la bacteria fasceitis necrotizante, conocida como la “comecarne” habría causado muchos muertos antes de identificar los errores del inmueble.
¿Qué podemos esperar de un diputado que, intentando parecer culto, cometió la gafe de confundir a la excelsa poetisa Eunice Odio con la mítica novelista Yolanda Oreamuno?
Dos días después el congresista solicitó al presidente de la Asamblea “una pequeñísima modificación” a su intervención del primero de mayo. Don Fabio pidió cambiar “predilecciones” por “predicciones”, “sectas y frenéticos” por “éxtasis frenéticos” y “Eunice Odio” por “Yolanda Oreamuno”, no sea que su ignorancia pase a la posteridad en las actas del Poder Legislativo.
Pero don Fabio no está solo con sus genialidades. Cinco diputados pensionados por el Magisterio Nacional pretenden que su jubilación aumente según su último salario en la Asamblea Legislativa.
Justo Orozco nos echa en cara su honorabilidad y se siente muy contento con lo que está haciendo. Rodríguez, del PUSC, afirma que no se está cometiendo ningún delito. Concuerda con los muchos condenados judicialmente de su misma agrupación. La señora Fonseca del PLN, como muchos de sus correligionarios, afirma que todo está en regla. Uno de los diputados del ML, Ernesto Chavarría, asegura que si otros tienen el privilegio de tener una gran pensión, “¿por qué no lo podemos hacer?”
De antología son las declaraciones del más joven de estos congresistas, el Libertario Adonay Enríquez quien asegura que “…en este país existe dinero suficiente… no deben de haber pobres… y hay una mala distribución de la riqueza”. ¡Bravo, don Adonay! Concuerdo con usted: hay dinero suficiente en este país para que no haya pobres, y la mala distribución de la riqueza obedece, entre muchos factores, a la pésima repartición de las pensiones.
Gracias señoras y señores diputados por darme semana a semana temas jugosos para escribir mi columna.

Claudia Barrionuevo
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