Ondas de la crisis alcanzan al país
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Ondas de la crisis alcanzan al país

• Gobierno empieza a verse afectado por merma en la recaudación fiscal mientras el sector productivo ve caer sus ventas

Israel Aragón y Víctor Sanabria
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Aunque se esperaba que la crisis internacional no llegara a afectar de manera directa a Costa Rica hasta entrado 2009, la economía local ya muestra síntomas de la caída de los mercados internacionales y las dificultades financieras.
La baja en el índice de confianza de los consumidores estadounidenses ha limitado el crecimiento de las exportaciones a ese país, a la vez que los costarricenses han empezado a reducir su demanda de determinados productos.
En el caso de las ventas a Estados Unidos su nivel de crecimiento pasó de un 6% en setiembre de 2007 a un 1,8% en el mismo mes de este año, es decir, apenas $49,5 millones más de lo exportado 12 meses atrás.
El gobierno, por su parte, bajó el ritmo con que se incrementaba su recaudación. Mientras que en agosto el superávit fiscal era de ¢150.820 millones, para setiembre era de ¢108.414 millones, baja motivada por el pago de intereses y otros compromisos debidos al vencimiento de bonos. Los rubros fiscales que más bajaron fueron los correspondientes al de vehículos y el impuesto único a los combustibles.
En el caso de los ingresos cobrados en aduanas pasaron de un crecimiento del 14% en agosto con respecto a julio, a uno del 11,7% en setiembre con respecto a agosto, lo que refleja una baja en las importaciones.
“Hemos detectado que el rubro de autos, en general, está desacelerándose (en cuanto a recaudación) y se trata de un rubro que le da bastantes recursos al Estado”, dijo Guillermo Zúñiga, ministro de Hacienda.
“Ha habido incrementos en las tasas de interés y el acceso al crédito se ha vuelto más difícil, por lo que las importaciones tienen que empezar a ceder”, agregó Zúñiga.
El sector productivo también está viendo afectada su actividad y sus ventas por la desaceleración económica.
“Definitivamente sí (se están sintiendo los efectos de la crisis). Esto es como cuando una piedra cae al agua y genera olas a su alrededor, estas olas se desplazan y llegan a otros lugares. Costa Rica no está donde cayó la piedra pero las olas sí nos llegan, en aspectos como la restricción crediticia”, dijo Juan María González, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica.
El sector industrial esperaba que los efectos de la crisis llegaran de una forma más amortiguada, pero pronto han venido a estimular una desaceleración que se venía gestando desde antes, consideró González.
La coyuntura actual podría llevar al país a enfrentar una pequeña crisis financiera en un futuro cercano, motivada principalmente por un alza en la morosidad debido a las rápidas subidas de los intereses.
“Es muy probable que se llegue a presentar una minicrisis debido al aumento en la morosidad que vaya a generar las rápidas subidas en las tasas de interés en muy poco tiempo”, afirmó Jorge Guardia, economista y ex presidente del Banco Central.
En menos de seis meses la tasa básica pasiva pasó del 4,25% en mayo a un 10,75% el pasado miércoles.
El bajo nivel que presentaron las tasas de interés motivó que muchos costarricenses decidieran asumir una deuda, por la cual podrían estar enfrentando problemas o teniendo que ajustar sus gastos para hacer frente a los nuevos montos por amortizar.
“El exceso de crédito suele llevar a una crisis de liquidez, y esa promoción del crédito se da cuando los bancos centrales mantiene tasas de interés muy bajas durante tiempos muy prolongados, como sucedió en Estados Unidos, donde la tasa de interés estuvo en el 1% por más de un año”, dijo Eduardo Lizano, ex presidente el Banco Central.
Durante los últimos años el crédito ha venido creciendo por encima de la producción. Solo el año pasado la colocación de la cartera de préstamos creció más de un 50% con respecto a 2006, año en que había crecido más del 35% en términos reales.
Además la mayor parte del crédito se ha otorgado al sector privado, el cual durante 2007 adquirió préstamos equivalentes al 46% del Producto Interno Bruto (PIB).
Los especialistas consideran que esta pequeña crisis podría durar hasta dos años y se vería incrementada por una merma en la actividad económica y una reducción del flujo de divisas al país, que creció significativamente durante 2006 y 2007.
Tal situación empeoraría el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
“Se va a dar una baja en la demanda de inversión, porque proyectos iniciados se van a parar y los mercados internacionales van a demandar menos habitaciones y casas para vacacionar en el país”, dijo Isaac Castro, economista en jefe de Interbolsa.




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