Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 9 Julio, 2015

La combinación que debe prevalecer es la reducción del gasto público (…) y la mejora en la recaudación de los impuestos ya existentes

Obscenidades del sistema tributario costarricense

Tan absurdo es pretender que en un país la viabilidad de los proyectos deba enfocarse vía los impuestos que pagan los ricos (proyectos que me encantaría decir que son en pro del desarrollo, cuando la realidad es que la mayoría de los gobiernos costarricenses vienen reincidentemente poniendo sobre la mesa proyectos apenas suficientes para cubrir la dinámica básica para sostener un país con “la frente” medianamente levantada)… como tan obsceno es pretender que los asalariados, pensionados y ciudadanos con menor poder de negociación sobre las políticas públicas del país auxilien un sistema con arbitrariedades crónicas.
No hay que ser economista para razonar que nuestro país está atrapado en un sistema económico ineficiente cualquiera que sea el criterio por el que lo evaluemos: distributivo, asignativo, productivo, social, entre otros.
Las distorsiones creadas por los gobiernos, sumadas a las distorsiones creadas por los mercados, han dado lugar a debates sobre “la razón de ser”, “los efectos” de las políticas públicas; frente a los fallos del sistema.
Un proyecto de ley impulsado por el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) plantea una exoneración absoluta a las pensiones; mientras tanto, el Ministerio de Hacienda pretende negociar la gravación en el momento en que se aplicarán los impuestos (si el gravamen se aplicará al momento de hacer el aporte mensual o cuando el trabajador se retire).
Una cosa es imponer tope a pensiones millonarias y otra muy diferente sería tasar las pensiones (que vale mencionar que actualmente no son exoneradas por completo) de personas no solo que trabajaron toda su vida, sino que cotizaron toda su vida pese a sus salarios modestos, con miras en una pensión “digna”; como para que con poco pudor, pero sobre todo escasos argumentos técnicos Hacienda tenga la desfachatez de proponer que esas personas sigan subsidiando la ineficiencia del sistema.
No valido ninguna propuesta que no esté técnicamente bien fundamentada; muchísimo menos si se trata de una reforma fiscal que a todas luces apunta a “los blancos” más fáciles.
La testarudez ha gobernado a Costa Rica en los últimos años. De las vías para sanear las finanzas públicas, la última debería ser a la que se le ha apostado en Costa Rica (aumento de impuestos). Las autoridades gubernamentales deben entender que cuando las dinámicas de los gobiernos han sido consistentes en pro del desarrollo y de alcance de objetivos comunes para maximizar el bienestar de todos los ciudadanos (no de unos pocos), los gobiernos pueden darse “el lujo” de incrementar impuestos como propuesta estructural; pero cuando los gobiernos han perdido y/o ni siquiera se han ganado la credibilidad del pueblo, la combinación que debe prevalecer es la reducción del gasto público (…) y la mejora en la recaudación de los impuestos ya existentes.
Confío en que la actual administración de la SUPEN, liderada por un hombre brillante al que conozco desde hace más de 13 años, no permitirá que los desaciertos del pasado en materia de finanzas públicas, logren ser cubiertos y olvidados a costa de las pensiones de nuestro pueblo.

Alejandra Esquivel