Obras pequeñas aliviarían presas
"Están identificados sitios donde se pueden hacer obras pequeñas que mejorarían muchísimo la funcionalidad”, dijo Olman Vargas, director ejecutivo del Colegio de Ingenieros y Arquitectos. Archivo/LA REPÚBLICA
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La ampliación de cuatro puntos en la carretera Bernardo Soto, entre el Aeropuerto Juan Santamaría y el cruce de Manolos ayudaría a bajar las presas que se producen en ese sector, con una inversión relativamente pequeña en un plazo muy breve.
De esta manera, los conductores no tendrán que esperar años mientras se hacen los estudios y la construcción del proyecto de ampliación del corredor San José – San Ramón, cuyo fiduciario se nombraría el próximo mes.
Este es solo un ejemplo de algunas obras “pequeñas” que podría ejecutar la administración y que agilizarían el tránsito en zonas congestionadas.
La Bernardo Soto está construida a doble carril, excepto en algunos sectores que tienen un puente a dos vías, o por ejemplo, el intercambio que existe en el Aeropuerto, de solo un carril por sentido, lo cual genera embudos interminables.
Por cada puente que se amplíe en ese sector, se agilizaría el paso de unos 2 mil conductores más por hora, dijo ayer Roberto Acosta, presidente de la empresa constructora Hernán Solís.
El costo de ampliar un puente en ese sector sería de alrededor de $1,5 millones, tomando en cuenta que no hay necesidad de hacer expropiaciones.
El problema de este y otros sectores es que el gobierno no tiene planes concretos, sino que se ha enfocado en grandes proyectos viales.
Existen otros sitios identificados cuya renovación sería de bajo costo, pero no hay planes concretos.
“Hay una gran cantidad de lugares donde se pueden realizar este tipo de obras que mejorarían muchísimo la funcionalidad y pensamos que el Ministerio de Obras Públicas podría reorientar procesos para construirlas”, dijo Olman Vargas, director ejecutivo del Colegio de Ingenieros y de Arquitectos.
Se trata de sitios en los que una pequeña rampa de acceso o un paso a desnivel de 50 metros solventarían un gran problema vial.
Es frecuente encontrarse con carreteras a dos o cuatro carriles, con puentes angostos. La solución sería relativamente sencilla pero siempre aparecen obstáculos para desarrollarla.
Por ejemplo, en la carretera entre San Mateo y Atenas se licitó la ampliación de los puentes en ese sector en 2005. Sin embargo, a la fecha no se ha dado la orden de inicio. Ahora, no se puede arrancar el proyecto porque deben revisarse de nuevo los diseños de los puentes para adaptarlos a la nueva normativa, comentó Ricardo Castro, de la Cámara de la Construcción.
Otro ejemplo son los túneles falsos, un proyecto para salvaguardar la vida de los conductores que transitan en la Ruta 32, en el sector del parque Braulio Carrillo.
El proyecto total se estima en unos $6 millones, pero el gobierno no lo tiene entre sus prioridades de obras.

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