Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 16 Junio, 2011


Vericuetos
Obligaciones insoslayables 2


No cabe ninguna duda de que la educación es el pilar fundamental de cualquier estrategia de desarrollo, en esta y en cualquier otra sociedad.
En un país que apuesta por la creación de puestos de trabajo y la atracción de inversión extranjera, el recurso humano calificado opera como diferenciador entre alcanzar los objetivos o no.
Los órganos del Estado responsables de planificar y regular la educación deben tomar las decisiones que resulten pertinentes para que la educación, en todos los niveles, responda a las necesidades de la sociedad en términos de generación de profesionales calificados para satisfacer la demanda del mercado; esto es, promover la orientación de los jóvenes hacia carreras relacionadas con el modelo de desarrollo económico que se haya escogido. En nuestro caso, es indispensable potenciar la educación bilingüe en ingenierías, telecomunicaciones y todas las disciplinas relacionadas con las nuevas tecnologías. El bilingüismo debe ser un objetivo particular a alcanzar desde la educación más temprana independientemente del tema vocacional.
De poco vale, sin embargo, lograr estos objetivos si el Estado no toma las decisiones pertinentes para garantizar una formación que cumpla con los requerimientos de calidad y de integridad, es decir, que las universidades garanticen que los profesionales que producen sean en sus campos altamente competitivos por su formación y profundidad de sus conocimientos, y que se les ofrezca la oportunidad de acceder a una gama variada de opciones culturales.
El Conesup actúa de manera acertada y responsable cuando tutela el derecho de los estudiantes a una educación de calidad garantizada por el cumplimiento estricto y no negociable de la normativa legal y reglamentaria vigente, aunque a algunos les parezca absurda y obsoleta.
No puede ser de otra manera. Ningún centro regulado por esta institución puede abrir carreras o sucursales aquí y allá sin que el Estado verifique el cumplimiento estricto de todos los requisitos aplicables, sencillamente porque el valor en juego es del más alto interés para el Estado y la sociedad.
La tarea pendiente es inducir a esta industria a promover la investigación y la cultura, en todas sus manifestaciones, para que el producto final resulte ser un profesional altamente calificado con una educación integral y una formación completa.
Es destacable el desempeño de una universidad privada, que por razones obvias omito identificar en esta columna, ha dado un ejemplo digno de imitar en ese sentido con la creación de la Cátedra para la Paz, un centro de investigación en la materia, la creación de los Conversatorios culturales y el apoyo a la Fundación Colegio de Costa Rica, con lo que da un paso en la dirección correcta que debe ser reconocido e imitado.
Su decisión de participar también como un jugador activo en la investigación social permitirá a un grupo de municipios integrarse al programa de examen y creación de las condiciones propicias para la formulación de planes de desarrollo cantonal.
Cuando el Conesup promueva activamente que las universidades privadas inviertan recursos en cultura e investigación, como lo ha venido haciendo esta universidad privada de referencia, los estudiantes tendrán una gama mayor de oportunidades para distinguirse de la masa de tecnócratas sin formación humanista en que se ha venido convirtiendo nuestra propuesta laboral.

Tomás Nassar