Nueve autos que los estadounidenses amaron u odiaron en 2016
Foto Bloomberg.
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Este año, al igual que otros durante las últimas décadas, los estadounidenses comprarán más pickups Ford que cualquier otro vehículo. El balance final de 2016 cierra con unos 800 mil. Detrás le siguen otras camionetas grandes y después el Toyota Camry y el Honda Civic.

Los conductores estadounidenses son criaturas de costumbres, por lo que Ford necesita hacer poco esfuerzo para conseguir la corona de ventas anuales.

Por otra parte, conseguir un gran salto en la venta de un vehículo menos popular que llevan ya un rato en el mercado, es prácticamente el truco más difícil para la industria automotriz. Con ese fin, Bloomberg reunió información de ventas hasta el mes de noviembre inclusive de este año y ver así qué modelos lograron los mayores picos y caídas de la demanda. He aquí los vehículos que nos muestran el futuro – y pronto el pasado – del negocio automovilístico.

Infiniti QX50 (+ 272%)

Infiniti, la marca de lujo de Nissan, ahora hace cuatro tamaños de vehículo utilitario deportivo (SUV, por sus siglas en inglés). El QX50 es el segundo más pequeño, quizá más exactamente de llamar el del tamaño justo. Se trata del tamaño y la forma de vehículo que los estadounidenses desean comprar en este momento, más que cualquier otro coche. La última iteración es apenas más grande y más deportiva que la anterior. Piensen en él como en un Porsche Macan para pobres, con un rendimiento similar a casi la mitad del costo.

Mercedes-Benz GLE (+ 221%)

Según cómo se haga el corte, la familia Mercedes posee ahora unos 25 miembros. En la bulliciosa casa de Stuttgart, el SUV GLE es ahora el segundo favorito. Superó tanto el sedán E-Class y sus primos más pequeños y económicos en la categoría de SUV en ventas en Estados Unidos este año. Por supuesto, el sedán C-Class sigue siendo el modelo más popular. Pero para gran parte del mundo, el GLE es ahora el Mercedes al que todos aspiran.

Volvo XC90 (+ 202%)

Éste apenas logró pasar a través de nuestro filtro de modelos totalmente nuevos; la versión lanzada por Volvo en 2015 fue, prácticamente, un vehículo ya existente sólo de nombre. Volvo puso en marcha una plataforma completamente nueva, con una nueva gama de motores y estilo interior con pequeñas etiquetas de banderas suecas. El XC90 se llevó el codiciado premio SUV del año de Motor Trend en 2015 y Volvo aumentó la producción. El año pasado marcó el aprovechamiento por parte de la marca de la importante inversión realizada.

Audi TT (+ 201%)

Pocas personas se inclinan por los coches deportivos pequeños, al menos por aquellos que no llevan la insignia de Porsche. Por eso es que resulta más increíble que Audi haya hecho circular 3 mil TTs en 2016. Alfa-Romeo, en comparación, tendrá dificultades para descargar 500 de sus seductores 4C. Hay que darle crédito a Audi por la actualización que hizo en 2015 y que incluyó una nueva carrocería más liviana de aluminio, unos fantásticos faros y diseño interior futurista.

BMW X1 (+ 88%)

Otro SUV pequeño. ¿Quizás una tendencia? La camioneta básica de BMW ya no se considera una ocurrencia tardía, algo intermedio entre el sedán serie 3 y el X3. La última versión finalmente cumple con la dinámica de manejo de BMW, una característica especialmente buena cuando se la combina con una superior posición para conducir, según han observado los compradores.

Mientras tanto, por el lado negativo...

Honda Fit (-43%)

No se equivoquen, este es un gran coche. La proporción entre espacio interior y tamaño exterior parece desafiar las leyes de la física, y es una ecuación que solo ha mejorado con el tiempo. El problema aquí, cabe sospechar, es la apariencia. El Fit sigue pareciendo un auto pequeño, aun cuando los diseñadores han aprendido a hacer pequeños coches que se asemejan a los SUV más grandes. Esa bastardización de la física tiende a ganarse a compradores en estos tiempos.

BMW 6-Series (-46%)

El serie 6, aunque es increíble, tiene una crisis de identidad. Está construido para cuatro personas, pero a menudo tiene sólo dos puertas. Está hecho para un andar veloz y pesa 4 mil libras (más de 1.800 kilos). Se lo puede comprar en su variante de convertible, un modelo que no parece interesar demasiado por estos días. Los clientes todavía aman esta extraña máquina. Sólo que preferirían una versión más realzada.

Fiat 500L (-60%)

El 500L representa el reconocimiento por Fiat-Chrysler de que a los estadounidenses les gusta la capacidad de carga. El problema: sigue pareciendo un Fiat. Curiosamente, los conductores en Estados Unidos aceptan la osamenta del coche; simplemente preferirían que viniera empaquetado como un Jeep Renegade, un primo cercano del 500L que superará los 100 mil en ventas este año en Estados Unidos.

Chrysler 200 (-65%)

Es difícil luchar contra Honda y Toyota en el juego del viejo auto regular, pero Ford está haciendo un trabajo decente con su Fusion, y también el Malibu de Chevrolet anda por ahí. Lastrado por reseñas negativas, el Chrysler 200 simplemente no ha podido mantenerse a la altura de los demás. Fiat-Chrysler está eliminando el 200 y, si nos guiamos por las ventas de este año, puede haber dejado de atraer compradores con grandes incentivos.

Kia K900 (-68%)

El crucero de Kia tenía dos cosas a su favor cuando arribó en Estados Unidos en 2014: lo novedoso y dinero de marketing. Para 2016, sin embargo, la novedad ya había desaparecido y los anuncios de LeBron James eran menos prominentes. Sólo seguían apareciendo las críticas malas.

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