Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 10 Noviembre, 2012

La muerte de Juano la sentí profundamente y me dolió el corazón.
Juan José Aguilar Cantillano, profesional de la fotografía y sobre todo, de la fotografía deportiva, murió a los 66 años de edad.
Dueño de una zurda exquisita, la pasión por la fotografía a la que ingresó muy joven para mejorar su estatus laboral en el diario La Nación, lo apartó de lo que pudo ser una brillante carrera como futbolista, pues en aquellos años en que debía asegurar su futuro, Juano se lucía en la punta izquierda del Club Sport Herediano. La fotografía costarricense se ganó a un distinguido profesional y el fútbol seguramente que perdió a una estrella.
Compartí con Juano 11 años de mi vida, prácticamente que todos los días; fuimos compañeros de trabajo, una labor maravillosa que nos llevó juntos a estadios nacionales y extranjeros; a dar cobertura a eventos deportivos trascendentales; a planificar faenas casi que heroicas para lograr esa fotografía que se necesita a cualquier precio y que hizo volar a Juano en la avioneta del Chinito Ajún, desde Pavas hacia el Mateo Flores en viaje de ida y vuelta y regreso con el preciado botín.
Al lado de su distinguida esposa doña Susana Carvajal, Juano nos recibió tantas y tantas veces en su residencia en Tibás, donde varios jóvenes matrimonios, compartimos refrescantes tertulias: Bosco Valverde, Carlos Morales, Sánchez Alonso, Fernando Naranjo, Marco Aurelio Salazar, Miguel Salguero, Rafael Angel Parra, Luisito Barahona, Mario Segura, Danilo Arias, Edgar Espinoza; en fin, toda la nómina estelar de LA NACION de la década 70-80.
Juan José sustituyó como jefe de fotografía del diario a otro monstruo de su disciplina: don Mario Roa Velázquez, el queridísimo e inolvidable “Diablo”, que había formado un equipo de trabajo de primer nivel con Chico González y Rodrigo “Frijol” Montenegro, cuñado de Juano.
Roa, Juano, Chico y Frijol en La Nación, junto a Mario Castillo, un icono de la fotografía deportiva, el abuelo Córdoba y su dinastía en La Prensa Libre y el Tigre Vega, sentaron cátedra de la fotografía deportiva en esos años y me tocó ser redactor compañero de decenas de aventuras deportivas y la suerte de pasar juntos, miles de miles de horas de trabajo y diversión.
Muchas gracias querido Juano por todo lo que nos diste; por tus ojos verdes repletos de luz, faro de tu prodigioso lente; por tu eterna sonrisa; tus ocurrencias e imitaciones.
¡Descansa en paz amigo!

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