Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 30 Octubre, 2012

El pasado domingo en un programa deportivo de la televisión costarricense, el tema principal de sus conductores e invitados era que si Jorge Luis Pinto debía ser el último director técnico extranjero en entrenar una Selección Nacional.
No sabemos a quién se le ocurrió tan inesperado tema, pero desde luego dio espacio para que los detractores del estratega colombiano desenfundaran los conocidos y repetitivos argumentos sobre el trabajo de un entrenador que clasificó a Costa Rica en el lugar que le correspondía, debajo de México y encima de El Salvador.
Los enemigos de Pinto desean un entrenador que ponga a Costa Rica a jugar bonito y al ataque, pero no dicen de dónde van a sacar a ese equipo, con los partidos que se ven en nuestro campeonato.
Una honrosa clasificación que logró Hernán Medford al frente del Xelajú de Guatemala, que dejó fuera de la Concachampions a las famosas Chivas de Guadalajara, por arte de magia archivó en lo más profundo de las gavetas de mis colegas, aquellas opiniones de ¡fuera Medford! ¡fuera Medford!, cuando este entrenador costarricense fracasó al frente de la Tricolor en la parte final de su proceso. ¿Recuerdan que no le ganaba a nadie?
La última; la única eliminatoria brillante que ha jugado Costa Rica después de Italia 90, fue la de Alexandre Guimaraes en ruta a Corea y Japón 2002. Esa eliminatoria que incluyó el Aztecazo y el triunfo en Honduras, ha sido lo único decente del fútbol nacional en muchos años.
¿De dónde inventan ahora que esto es responsabilidad exclusiva de los técnicos extranjeros?
Y sacan a relucir el trillado tema de que después de que fracasan se van del país y se llevan millones de dólares.
Bueno; Guimaraes no se los llevó. Ahí los tiene.
Ahora… ¿qué culpa tienen esos técnicos de que los dirigentes les pongan en sus narices contratos con cláusulas estúpidas que les permiten salir del país con el botín?
Culpen a los dirigentes fanáticos. No a los entrenadores.
O es que esperan que devuelvan el dinero.
¡Después de Pinto, cero extranjeros!
Grito de guerra sin ningún análisis; sin ninguna proyección; sin saber a ciencia cierta si el fútbol costarricense puede darse ese lujo de rechazar mano de obra internacional y quedarse con la criolla, mucha de esta, egresada de universidades deportivas de garaje.
Hablar por hablar. Sin ton; ni son.

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