Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 4 Agosto, 2012


Mi equipo chico en el fútbol español es el Osasuna de Pamplona y el grande es el Atlético de Madrid.
Algunos estudiantes del Colegio de Los Angeles, que también fuimos monaguillos de la Iglesia de La Dolorosa, tuvimos como mentores y orientadores en nuestras vidas a los sacerdotes dominicos y una gran mayoría de ellos venían de Navarra.

En lo personal me inculcaron una admiración y simpatía por la ciudad de Pamplona, famosa por el San Fermín, tanto que mi gran ilusión al concluir el bachillerato era viajar a la Universidad de Navarra a estudiar periodismo, proyecto que se truncó por la muerte de mi padre en 1962.
Me hice seguidor sentimental del Osasuna, en aquella época en la segunda división, un equipo que ha ascendido y descendido con cierta regularidad, aunque hace rato se clasifica en la mitad de la tabla de la liga española, e incluso el Vasco Aguirre lo llevó a competir en Europa hará unas cuatro temporadas.
Como nunca me atraparon los grandes clubes del fútbol mundial, con España me sucedió lo mismo. Nada que ver con Real Madrid o Barcelona, pero me atrajo el equipo colchonero en mucho por la personalidad conflictiva de su dueño y presidente por muchos años, Jesús Gil y Gil, que fue noticia todos los días por sus escándalos a todo nivel, pero también me atrajeron algunos futbolistas muy carismáticos que jugaron para el Atlético, entre ellos el paraguayo Eulogio Martínez y el español Joaquín Peiró.
Años después llegó la “Futremanía”, cuando los fanáticos colchoneros y quienes seguíamos a este equipo en todo el mundo nos rendimos ante el fútbol del divo lusitano, Paolo Futre, un número diez espectacular.
No arrastro la pasión de los fanáticos y seguidores del Atlético de Madrid, que suma una de las aficiones más leales y calientes del planeta, pero mi corazón sabe que este es mi segundo club de la liga de las estrellas, de manera que iremos a mirarlo jugar con el Saprissa con mucha alegría, con la ilusión y la esperanza de presenciar un partido limpio, técnico, emotivo, en el que el Saprissa de Daniel Casas pueda probarle al Atlético del Cholo Simeone, otro futbolista supercarismático en su larga carrera en Argentina, España e Italia, que en Costa Rica se juega bien al fútbol y esperamos esto, porque el cuadro morado hoy está practicando un balompié muy grato para el espectáculo.

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