Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 19 Agosto, 2011


El debut del Alajuelense en Concachampions fue durísimo; como que Oscar Ramírez lo intuyó y trató de que sus jugadores lo liquidaran temprano, antes que el Morelia se acomodara, pero el anfitrión no anotó.
Fue increíble cómo el remate de cabeza de Salvatierra, que un mexicano terminó de empujar a la red, no entró. Pegó en la base inferior del horizontal y rebotó para afuera. Si hubiera entrado, ese “golcito” habría ayudado mucho a los manudos que poco a poco fueron cayendo en las garras de una defensiva azteca dura, fiera, superpoblada y de marca férrea, que pegó sin misericordia a los tobillos de Gabas, Guevara y McDonald, minando y limitando sus acciones.
Los centrales Jiménez y Pérez empezaron pegando y terminaron pegando; el conato de bronca entre Alejandro Alpízar y Jiménez solo fue consecuencia de lo disputado en la cancha. Por suerte para la Liga, el Morelia vino a sacar el empate y no se preocupó en demasía por atacar, porque las pocas veces que lo hizo, supo desdoblar a la retaguardia, pero los remates de Márquez, Lozano, Lugo y sobre todo de Sandoval, que entró en la segunda parte, fueron todos débiles y a las manos de un muy bien colocado Alfonso Quesada.
Extrañamente y es un detalle para analizar, la afición rojinegra no respaldó con su asistencia al equipo en un juego trascendental: el fin de semana largo, que conllevó vacaciones y muchos gastos a las familias; el consumismo propio del Día de la Madre; el jugar martes, una fecha poco usual y un torneo que aún está frío, pudieron ser razones del ausentismo en las gradas.
Le faltó calor al juego en las gradas, pero le sobró en la cancha; no en vano bregaban el campeón de Costa Rica contra el subcampeón de México, de manera que pasado el chaparrón inicial de los manudos, donde Salvatierra, Guzmán y hasta Meneses tuvieron chance para el gol, el Morelia apretó las tuercas; una defensa durísima; una cintura que sabe el oficio, liderada por Leao, Corona y Lozano; presionaron y atornillaron a Gabas y McDonald. Eso sí, el Alajuelense nunca renunció a la posibilidad de hacer el gol y lo halló cuando los ingresos de Oviedo y Gatgens refrescaron las ideas que estaban nubladas, con la complicidad del veterano portero Vilar quien, con Gabas en el ombligo, soltó un centro de Salvatierra y el regalo, McDonald se lo devolvió a la red.
Mañana analizaremos el partido del Herediano.

gpandolfo[email protected]