Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 13 Abril, 2011


Si usted estuvo sentado en el Estadio Nacional la noche inaugural cuando China le empató a Costa Rica; si pudo presenciar dentro del coliseo el buen partido ante la Argentina; si vibró en la noche mágica de la pelea de boxeo de Hanna Gabriels y no sintió en su corazón la importancia que tiene el deporte en Costa Rica, como factor casi único de colectividad y de unidad, entonces usted no pertenece a nuestra comunidad de más de 4 millones de habitantes.
O puede que sea un bicho raro… que los hay.
Diríamos que está totalmente fuera del tarro.
Qué peligroso entonces presidir un país tan apasionado del deporte y no captar, siendo su gobernante, con ejemplos tan refrescantes, emotivos, multitudinarios, claros y recientes como los citados, la relevancia que tiene el deporte en los costarricenses.
La respuesta de Costa Rica ante los eventos deportivos que se le presentaron, obliga a quienes nos gobiernan a tomar decisiones más serias y menos políticas, a la hora de entregarle a determinada persona, las riendas de un sector que ha sido norma —con escasas excepciones—, se ha considerado puede dirigirlo cualquiera.
Como periodista deportivo que es lo que medio soy, cuestiono mucho a los gobernantes y a mis colegas de otras especialidades cuando, a la hora de rendir cuentas por los primeros tres meses o 100 días o tres años de su gobierno, el Presidente nunca se refiere al tema deportivo y los periodistas tampoco lo preguntan.
Los temas prioritarios son la economía, la salud, la seguridad, el costo de la vida, la relación con los otros poderes de la República y eso está muy bien, pero no caería mal que los gobernantes igual informaran qué hace su gobierno en el campo deportivo y si no lo dicen, mis colegas lo pregunten.
Doña Laura Chinchilla, quien vivió con apasionamiento los momentos mágicos de la noche inaugural; fue aplaudida a rabiar, leyó un discurso emotivo, decente y cargado de agradecimiento a los gestores de la obra, tuvo que sentir ese día en su alma y en su corazón, que el deporte es pasión, religión y pan diario de cada día en la vida del tico, de manera que no es correcto de su parte, entregarle su conducción a cualquiera.
Nota aparte: para los mal pensados, les informó que don Osvaldo Pandolfo goza de su merecida pensión y no anda buscando trabajo.

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