Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 30 Diciembre, 2010


En Costa Rica existen 184 programas deportivos en la radio.
185 con el mío.
Cuando juega la Selección Nacional el país se paraliza.
Si Nery Brenes corre en Japón, nos pegamos al televisor.
Estamos atentos y difundimos las hazañas y fracasos de nuestros deportistas, dentro y fuera del país.
Los presidentes de la República invitan a sus despachos a diferentes personalidades, para mirar juntos y unidos los partidos de la Sele.
Doña Laura Chinchilla hace el saque de honor en la final del campeonato.
El derrumbe del Monstruo colapsó a la nación.
Barrio México acaparó más titulares en la prensa que Marco Vargas, ¿saben quién es, verdad?, el Ministro de la Presidencia.
Los sucesos en la vida personal de Mario Sotela, tuvieron mucho más repercusión que la platina. Asuntos de plata, al fin.
El divorcio de Bryan Ruiz le ganó por goleada a la suspensión del matrimonio de Otto Guevara.
Solo Rodrigo Arias salió más retratado que Minor Vargas.
Giselle Goyenaga viajó más al exterior que René Castro.
Cuando castigaron al Herediano con una fecha por la invasión de sus fanáticos a la cancha, el día que le ganaron a San Carlos, los costarricenses hablaron mucho más y se interesaron muchísimo más, que con la invasión de Ortega a Calero.
Es tan, pero tan importante el deporte en Costa Rica, que Carlos Roversi, vicecanciller, se fue para el Bernabeú a ver jugar al Real Madrid, el mismo día que los nicas pisaban territorio nacional.
Chemilla Figueres se olvidó de todos los nombres en el juicio de Chemisse.
Hermes Navarro también perdió la memoria cuando vendió, regaló o distribuyó las entradas al mundial.
Las nalgas de Orlando de León, le dieron la vuelta al mundo; cuánto darían Las Rumberitas, con pompis más sabrosas, por tener igual publicidad.
Ya el parqueo de La Sabana tiene nombre: “Guido Saénz”.
Don Oscar Arias está de acuerdo en que el Estadio Nacional se llame Beto Cañas.
Entonces, siendo el deporte costarricense tan relevante, tan protagonista, tan popular y generador de tanta noticia; siendo como lo es un acontecimiento y suceso que involucra absolutamente a toda la comunidad; a una nación entera…
¿Por qué Oscar Arias ayer o Laura Chinchilla hoy, no lo toman en cuenta, no hablan de él, ni le dedican siquiera dos renglones, cada vez que presentan sus informes de labores al terminar un año?
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