Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 23 Agosto, 2010


Eduardo Li no lo alzó en hombros desde la zona de Migración del aeropuerto Juan Santamaría, hasta el lujoso vehículo que esperaba fuera de la Terminal aérea, porque se vería muy feo.
Pero no cabía la mínima duda del orgullo que sentía el presidente de la Federación Costarricense de Fútbol, por el costoso trofeo que caminaba a su lado.
Es un técnico de lujo para Costa Rica; es un entrenador cotizado en Concacaf y reconocido en América del Sur; esta Nota apoya el fichaje de Ricardo Lavolpe y para nada nos preocupa lo que puede ganar. Ese será problema de quienes lo firmen; mi salario como periodista se mantiene intacto, con Ricardo o sin él.
Si existen tres o cuatro patrocinadores que van a abrir la billetera para cancelar el jugoso salario de don Lavolpe, el tema económico queda solucionado, de manera que se debe afrontar con seriedad el otro escenario que es el que interesa: el futbolístico.
La agenda que le montaron a don Ricardo es corta pero rica en calorías; irá de almuerzo en almuerzo para que eche pancita y luego la baje entrenando a nuestras estrellas.
Lo llevarán a pasear al proyecto Gol, uno de los más grandes y cerrados enigmas que rodean la “organización” de nuestro más popular deporte. Ojalá alguien le explique al argentino que cuando lleve a los chicos a entrenar ahí, sepa que lo hace en propiedad federativa, o alquilada, hipotecada, endeudada y con varios auditorajes a cuestas, todos impublicables, desde la “época dorada” del rey Hermes.
También irá al Estadio Nacional; suponemos que ahí le van a presentar al futuro entrenador de la tricolor a la nueva junta administradora, repleta de valiosos funcionarios, todos un lujo en las respectivas posiciones y funciones que han ocupado hasta la fecha.
En la agenda, siento que faltó una reunión crucial: Lavolpe, Li y Joaquín Hernández, ex presidente de UNAFUT, para que don Richard se enterara antes de poner la “chayotera”, de donde vienen los roces, pleitos, envidias y luchas de poder que tienen atascado nuestro fútbol. Es un tema básico que a Lavolpe le preocupa.
Así lo ha expresado.
El viejo zorro sabe que en guerra avisada, no muere soldado y quizá, después de esa reunión, hubiese salido en carrera para beneplácito del canal de TV por La Sabana que desde ya le hace la vida imposible al estratega.
¡A correr carajo!, dirá Lavolpe.

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