Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 15 Julio, 2010


¡Diga que se equivocó!
Esto exigen los lectores a los periodistas de opinión por las redes sociales, cuando fallamos en un vaticinio, un análisis, un pronóstico o una valoración.
El periodista uruguayo Jorge Barraza habló de esto en una de sus columnas desde Sudáfrica y ayer lo comentamos en esta Nota, porque tiene que ver con nuestro trabajo diario. A Tano, muchísimos días le exigen sus lectores que aclare y ¡diga que se equivocó!, cuando se aventura, no a informar, que es demasiado sencillo, sino a opinar, que es el periodismo que compromete.
Decía Barraza.
“¿Cómo vamos a saber que el mejor portero del mundo, que no ha mostrado una falla en los últimos cuatro años, va a pifiar el puñetazo en el centro de Sneijder y la pelota se le va a ir adentro…? Un gol que desequilibró a Brasil.
-“Ah, pero según usted Julio César es el mejor portero del mundo”, llega un correo.
Una noche, Brasil mostró una contundencia feroz ante el batallador Chile. Luego al caer ante la correcta Holanda, se muestra nervioso, apático, confundido. ¿Cómo presagiarlo después de tan buena actuación?
Los Mundiales son una rueda de vaivenes, de sorpresas: un equipo arranca mal, luego golea a su próximo rival, más tarde decepciona. Son una suerte de cadena montañosa, a un pico le sigue un descenso. Ghana fue un buen ejemplo.
Al periodista se le exigen juicios de valor antes, durante y después. La previa es la más difícil; es preciso aventurar.
Los periodistas no vaticinaron el fracaso mundialista de las estrellas Rooney, Cristiano, Ribéry, Drogba, Kaká, Eto’o…
¿Cómo saberlo?
Igual; el cronista debe ser totalmente aséptico y no anteponer nunca la nacionalidad y menos agrega Tano, el color de su equipo. Si uno dice que Felipe Melo actuó como un bravucón (tal cual fue), “lo dice porque es argentino”.
¿Hay que ser acaso alemán para opinar que Schweinsteiger la rompió?
Y cierra Barraza.
“Es fácil leer el diario de mañana. Lo difícil es escribirlo hoy”.
Me encanta esta frase; en ella van resumidos 40 años de mi profesión; bienvenidas las opiniones por las redes sociales; bienvenidos los cuestionamientos y las críticas, aplaudimos las orientaciones, pero, hay cada opinión que por su falta de respeto, sentido común, ignorancia, mala fe, errónea interpretación o simple y llano fanatismo, ni siquiera merecen el “delete”.
Solo dan ganas de tirarlas al cesto de basura.

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