Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 27 Febrero, 2010



El asunto empezó a oler a podrido desde el instante en que el 90% de los medios de comunicación deportivos fue engañado y creyó recibir un informe exclusivo, que a esa misma hora era repartido a los demás periodistas.
Aquí se nota la mala leche de los interesados en armar un escándalo y desde luego que lo lograron.
No hay que ser un genio del espionaje para saber qué grupo engendró y gestó este movimiento, totalmente desestabilizador para las funciones del presidente de la Federación, Eduardo Li.
Son públicos los nombres de quienes quieren cortarle la cabeza, paradójicamente, dirigentes que cuando ocuparon el puesto de Li, u otros cargos de dirección, no se distinguieron precisamente por ofrecer informes a sus superiores o a la prensa, de sus gestiones o de los trabajos de las diferentes comisiones, en el Proyecto Gol, en Selecciones Nacionales, en imagen, etcétera, etcétera.
Entonces, no solo Eduardo Li se subió al ventilador a repartir “caquita”; existían muchos interesados en que el excremento se distribuyera.
El informe de Eduardo Li, no sirve para nada y está publicado a destiempo.
Carece de profundidad, no contiene ningún argumento científico y es un discurrir de chismes con estampillas oficiales. El jerarca federativo debió leerlo a los presidentes de club en “petite” comité y después tirarlo a la basura.
Pero, hecho público, desde luego que provocó las reacciones esperadas de los aludidos, escritas muy de acuerdo con la personalidad y estado emocional de los involucrados.
Hernán Medford se trepó a su propio ventilador, los futbolistas seleccionados, como casta privilegiada que forman, se tapan entre ellos, otros aludidos no asumen su responsabilidad y se aferran a cualquier excusa y meto las manos al fuego por Germán Retana en un punto específico, pues estoy seguro, porque lo conozco, que jamás va a interferir con el técnico de turno en aspectos tácticos o técnicos del grupo.
Eso sí, el informe es contundente en un aspecto: indica (falso o verdadero), que fallaron y se equivocaron Medford, Kenton y Retana y todos se fueron.
Eduardo Li, tras la tormenta del primer día, consecuencia de su informe, acepta que también falló y asume su responsabilidad.
Entonces, qué paso sigue para usted…¿don Eduardo?

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