Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 25 Febrero, 2010



Uno de los puntos fundamentales para fomentar el regionalismo en el campeonato mayor de fútbol es fortaleciendo a los equipos, para que abandonen el calificativo de pequeños o perdedores y pasen a ser ganadores.
Con 12 equipos bien integrados mejora la competencia y se pueden citar decenas de ejemplos, pero en estos días me basta con uno para apoyar el argumento.
Repasen el “campeonatazo” que se está jugando Manfred Russell como mediocampista ofensivo de San Carlos; con este espigado futbolista los toros del norte se han convertido en otro equipo, al punto de que de candidatos firmes al descenso, hoy encabezan uno de los grupos del torneo y apuntan a la clasificación.
Si Saprissa no cede a Russell a San Carlos, el jugador hubiera perdido otra temporada en el banco de los morados, igual a como las pierden decenas de talentosos jugadores, acaparados por sus clubes y sin oportunidad de lucirse o mínimo, tener una continuidad en la alineación.
El día en que los dirigentes entiendan y se sacrifiquen para “donar” a clubes de bajos recursos, a lo mejor de sus fuerzas básicas, que no será utilizado en la primera división, es asunto de lógica que la competencia del campeonato va a mejorar.
Los entrenadores de las divisiones menores de los equipos, conocen quiénes son las promesas que despuntan y que están en ruta del Alto Rendimiento y después de la primera división.
Lo que sucede es que muchísimos de ellos y por diferentes razones, justas unas, injustas otras, no la pegan en el primer equipo. En ocasiones pierden las oportunidades, en otras no hay espacio para tanta gente; en otras juegan bien pero el técnico no lo reconoce y por ahí se van quedando varados y en banca.
Es este tipo de jugador; es este perfil de futbolista, el que los grandes deben ceder, prestar, regalar o vender a los otros equipos para aumentar la competencia. San Carlos está jugando en Pital a estadio lleno y Russell es una de las grandes atracciones del equipo; este ejemplo podría multiplicarse fácilmente hasta por 50 casos entre los clubes grandes, que mantienen sentados y sin minutos de juego a valiosísimos jóvenes futbolistas.
No sean mezquinos. Suéltenlos.
Imagínense qué gran campeonato si el suceso se diera.

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