Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 19 Febrero, 2010



“Esto lo arreglamos entre nosotros”.
Esta fue la sentencia del técnico de la Universidad, Johnny Chávez, minutos después de que su equipo cayera derrotado 2-0 por el Saprissa.
Ampliando su comentario, el entrenador celeste dio a entender que el descenso a la segunda división, se resolverá en los enfrentamientos directos entre los tres clubes que hoy tienen más probabilidades de lograr “el premio”: San Carlos, Universidad y Ramonense.
“Todos los partidos entre estos tres equipos serán de seis puntos”, dijo Chávez y tiene razón.
No es usual o común que en el fútbol nacional se den a cada rato victorias de los chicos sobre los grandes; normalmente Saprissa, Alajuelense, Aguilas y Brujas salen avante de sus compromisos con los equipos de la zona baja de la clasificación, desde luego con las excepciones de rigor y si repasamos resultados de las primero cinco jornadas del Verano, todavía no se presenta ninguna victoria de los candidatos al descenso, sobre los punteros; lo más que pellizcó Ramonense fueron empates con morados y Aguilas y los celestes y toros también les empataron a las Aguilas.
Lleva razón el estratega académico; cuando se presenten los enfrentamientos entre estos tres equipos van a llegar los terremotos en el sótano del edificio, réplicas que pueden incluso alcanzar a Santos y Cartaginés si no se apuran.
No hay duda de que estamos en puertas de una lucha para evitar el viaje a la segunda división espectacular y lo auguramos no solo por la estrecha distancia entre estos equipos que es solo de dos puntos (18 suma San Carlos); 20 la UCR y Ramonense; 28 unidades el Santos que no se puede dormir, sino y más que todo, porque vemos las tres nóminas en conflicto bien armadas.
Todavía no hemos visto jugar a los poetas, pero esa seguidilla de empates ante rivales fuertes como Saprissa, Aguilas y Cartaginés, más la vuelta a la titularidad de valores como Rocky Cordero y Warren Granados y la capacidad de su técnico, Javier Delgado auguran positivismo.
La UCR sigue jugando bonito y ha cargado dos problemas: cero definición y dos partidos que se lo ganaron los árbitros y no el rival y ya conocen ustedes mi afinidad con Daniel Casas, que reactivó a unos toros moribundos que ahora juegan bien y embisten. Evitar el descenso luce encarnizado.

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