Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 16 Febrero, 2010



¿Qué son los derechos de formación?
Me parece que un club puede cobrar derechos de formación de un futbolista que a los diez o 12 años empezó a jugar en sus ligas menores y fue quemando etapas y aprendiendo y preparándose como jugador en una misma institución, desde moscos, infantiles, juveniles, reservas, alto rendimiento, hasta ser firmado por otro equipo en el extranjero.
Formar a un futbolista es “hacerlo” desde niño hasta adolescente, y que a los 18, 19 ó 20 años, esté de verdad formado y listo para dar el salto al protagonismo a nivel nacional o internacional.
Dos casos recientes llaman la atención sobre este tema.
Esteban Alvarado firmó con un club de Holanda y se cerró un trato con el equipo al que pertenece, el Deportivo Saprissa.
Santos de Guápiles metió la cuchara y reclamó derechos de formación del joven portero. No hay bronca a la vista; el mismo Esteban reconoció que él se formó en las divisiones menores del club de Guápiles y que está bien y a derecho que el Santos se gane la tajada que se merece.
Lo que no queda claro es si el porcentaje que le toca al Santos, se lo rebajan al Saprissa, al equipo de Holanda o al mismo jugador. ¿Quién lo paga?
Días después fue vendido Bryan Oviedo al fútbol de Dinamarca y el que metió la cuchara fue un dirigente del Alajuelense, que exige parte del negocio, porque Oviedo “se formó” en las divisiones menores de la Liga.
Y de aquí nacen las interrogantes.
¿Es cierto que Bryan se formó en el Alajuelense?
¿En qué divisiones menores jugó y por cuánto tiempo?
¿Qué estipula doña FIFA en estos casos?
¿Existen límites, plazos, horas fútbol?
¿Ser parte de un club es tomarse una foto ocasional con el uniforme del equipo o asistir a una decena de entrenamientos?
Como bien lo expresó en ¡Tano qué tal!, don Ronald Montero, padre del futbolista Mauricio “Chunchito” Montero, hoy con Pérez Zeledón, los verdaderos formadores de los futbolistas son sus padres, que invierten dinero en ellos, que los llevan y trasladan de club a club, recibiendo a cambio rechazos y hasta ofensas de los entrenadores, que no les ven nada a jugadores infantiles que luego destacan.
“En la mayoría de los clubes nos cobran dinero para ‘formar’ a nuestros hijos; sufrimos humillaciones, pero cuando estos hijos despuntan, destacan y los firman, ellos se dejan la tajada grande y los padres nada”, expresó Montero. El tema se las trae.

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