Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 11 Febrero, 2010



Quiero justificar el comportamiento de Carlos Díaz.
Lo hago, porque si yo hubiese sido él, habría actuado de idéntica manera.

Soy asiduo asistente al Fello Meza y lo he escrito varias veces que por asuntos básicamente geográficos y de horario, es al estadio al que más me hago presente porque Cartaginés juega mucho a las 11 de la mañana, que es una hora en que como editor deportivo me resulta más fácil asistir.
Y lo digo de todo corazón, en más de una oportunidad he querido quitarme la etiqueta de periodista deportivo, presente en un evento para darle cobertura y darme de “madrazos” con un grueso sector de los fanáticos cartagineses, intolerantes, irrespetuosos, maleducados, pero específicamente: injustos.
Injustos con varios jugadores; injustos con Ronald Mora; injustos con Juan Luis Hernández que en diferentes ocasiones, tuvo que actuar exactamente igual que Carlos Díaz, tratando de meterse a los graderíos para darse de puñetazos con fanáticos del Cartaginés que no asisten al Fello Meza a disfrutar del espectáculo o a seguirlo con paciencia en caso de que el juego no sea de su agrado, sino que solo se hacen presentes en las gradas para insultar.
Al portero Carlos Díaz no lo han dejado cumplir con su trabajo profesional en paz y tranquilo; cada presentación del Cartaginés en su estadio en este verano, ha sido un martirio y un suplicio para el guardameta.
Estuve presente en el partido Cartaginés y Puntarenas y resultó desesperante, además de amargo, escuchar desde que Díaz tocó la primera bola, el grito desaforado en las gradas de los intolerantes, pidiendo al joven portero Torres.
¡No se puede jugar así!
¡Es una injusticia jugar así!
¡Torres, Torres, Torrrrres, Torres, Torrrressssssssss!
Exigen los fanáticos del Cartaginés la presencia de Torres en lugar de Díaz, no importa que don Carlos los haya salvado del descenso la temporada anterior con tapadas magistrales y siga atajando como los grandes, con errores muy propios de todo guardameta en el mundo.
Desde luego que respaldo la posición de la directiva del Cartaginés de no separar a Carlos Díaz del club y rechazo la impulsiva posición del fiscal del equipo, que más que dirigente, pareciera ser parte de esos fanáticos intolerantes incapaces de analizar sin prejuicios, el trabajo de uno de sus principales futbolistas.

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