Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 9 Febrero, 2010



Me pican los dedos por escribir de política.
Siempre me ha gustado opinar y analizar el panorama político costarricense.
En LA REPUBLICA, durante más de 20 años, me han permitido expresarme libremente sobre temas políticos.
Durante mis diez años en La Nación, escribí decenas de columnas sobre temas políticos y atesoro un telegrama oficial que me envió en su momento don Daniel Oduber, felicitándome por varios enfoques que hice de su labor como gobernante, en un diario que políticamente cuestionó mucho su gestión. También en Llorente gocé de absoluta libertad para expresar mis criterios.
Como esta Nota es deportiva y deseo opinar de política, voy a cuadrar a don Oscar Arias como un excelente nadador, porque considero que el Presidente de la República fue uno de los máximos vencedores del evento dominical.
Oscar Arias unió a la familia liberacionista, después de la derrota de Rolando Araya ante don Abel, de manera que calificarlo como un político no liberacionista fue el primer error de la oposición.
El rotundo triunfo de Laura gira y se monta sobre la personalidad y el gobierno de Arias Sánchez, aparte, o agregadas, las virtudes propias de la ahora presidenta electa.
El odio visceral de políticos fracasados; de columnistas de mucho respeto y bien posicionados; de intelectuales de talla, hacia la figura de don Oscar, terminó beneficiando a Chinchilla.
Los costarricenses, mayoritariamente, demostraron a la hora de emitir su voto que no creyeron ni hicieron caso a tanta deshonra hacia el Tribunal Supremo de Elecciones y la Sala Cuarta y mucho menos a discursos ideológicos pasados de moda, que nos quisieron alertar sobre prostitución de nuestra democracia; venta del país; corrupción; intromisión; compra de conciencias en el TSE y la Sala Constitucional, pretendiendo, sin lograrlo, presentar una Costa Rica caótica y en ruinas.
El odio de unas pocas mujeres y hombres de alto nivel intelectual y con espacio selectivo para manifestarse, hacia Oscar Arias, más las diferencias ideológicas de los trasnochados, que por cierto, sufrieron de nuevo una derrota humillante en las urnas, ayudaron mucho al triunfo de doña Laura, porque como respuesta a un ataque falso y sin sustento, se dio la unión masiva de los pericos, para mantener en el Gobierno, no a Oscar, ni a Laura, sino a Liberación Nacional.

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