Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 4 Febrero, 2010



Omar Orestes Corbatta, quien por cierto actuó en Costa Rica; uno de los jugadores más carismáticos del fútbol argentino; extremo derecho del Rácing de Avellaneda y de la Selección Nacional, murió alcoholizado y olvidado por sus fans, debajo de las gradas del estadio del equipo que amó.
Garrincha, el futbolista más querido por los brasileños, muchísimo más que Pelé, igual falleció sumergido por el alcohol en la pobreza y la miseria.
Paúl Gascoigne, el belicoso astro del fútbol inglés, aún pasea su desgracia por las tabernas londinenses; atrapado en la enfermedad.
Adriano, “El emperador”, fue despedido del Inter de Milán por su amor a la fiesta.
Y, hace rato que juega a la ruleta rusa el otrora simpático y admirado Ronaldinho; caído en desgracia por la dirigencia y fanáticos del Barcelona por su tendencia a las mujeres y el licor, el “gordito” hizo maletas y se pasó a seguir la pachanga en Milán
Su última “torta” nos habla de que organizó con amigos, tres noches de fiesta en un hotel de la ciudad justo antes del derbi con el Inter, que perdió su equipo 2-0 y en el que el jugador no tuvo una brillante actuación. Incluso, Ronaldinho botó un penal que pudo darles ventaja a los rojinegros en el inicio del clásico.
Entonces, las fiestas de Ronaldinho han vuelto a ser hoy portada de los periódicos; el habilidoso futbolista con sonrisa similar a la de María Torres, nuestra renombrada actriz, se gastó $75.000 en la juerga y con un profesionalismo de cabaretero, abandonó el hotel el sábado para dirigirse directamente a Milanello, centro de entrenamiento del equipo, para la concentración antes del decisivo derbi del 24 de enero.
El partido era decisivo para el Milán, que si lo ganaba, abría la lucha por el “scudetto”, pero lo perdió contra un Inter en inferioridad numérica tras la expulsión de Sneijder.
Ronaldinho fue fotografiado hace algunas semanas mientras celebraba la última victoria de su equipo en un restaurante brasileño de Turín mientras tocaba los bongos.
Pésima noticia para los millones de fanáticos de Brasil, porque conociendo el profesionalismo y la seriedad con que trabaja el técnico Dunga, es un hecho de que Ronaldinho, si continúa dándole prioridad al sexo, alcohol y la tambora, verá, igual que los costarricenses, el mundial de Sudáfrica por la televisión.

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