Logo La República

Jueves, 15 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 04 abril, 2016


Estoy hasta la coronilla de Keylor Navas.
Pero, no de él, sino de las publicaciones sobre él.
Inicié mi programa “Tano... Qué tal!” el pasado sábado con este comentario.
“No sé si es asunto de edad y que estoy muy “roco”; no sé si es que estoy orinando fuera del tarro o no sé si vivo en Marte, Neptuno o Júpiter en lugar de San José, pero me siento saturado con las notas sobre Keylor Navas”.
La prensa deportiva nacional nos inunda con informaciones del portero costarricense, que atragantan, asfixian, abruman al punto de que resulta complicado respirar, notas previas y posteriores al duelo Barcelona-Real Madrid.
Ni en España le dieron tanta pelota a un juego que no decidía nada. Acá, un diario publicó 12 páginas con notas de Navas, apenas terminó el juego con Jamaica y después de que finalizó el clásico español.
Desde luego que para poder llenar esos espacios se debe publicar lo que sea y ahí arranca la falta de oxígeno. Cuántos remates a Navas le han hecho Messi, Suárez, Neymar; si con derecha, zurda o el dedo gordo; de qué distancias. Cuántos tiros de esquina; cuántas veces Keylor ha jugado de verde, blanco o amarillo; en qué minutos ha recibido los goles en el Camp Nou; si ya lo mordió Luisito; con quién la ve más feo de la tripleta catalana; qué opinan de Keylor los periodistas deportivos españoles, aunque repitan lo mismo: que es fenomenal. Qué escribió Marca, As, qué expresaron Zidane, Ancelotti, Benítez, Florentino, Luiz Enrique y la abuela de Manuel y si Andrea Salas lo acompañó al estadio o se quedó en la casa. Todos los días, a toda hora, millones de palabras sobre Keylor Navas, dichas o impresas. ¡Hartazgo!
Pero, como no falta algún idiota en las redes sociales, de esos que mencionó el inmortal Umberto Eco, algunos resumen nuestro malestar en que soy seguidor de la Liga y lo que deseo es que Patrick Pemberton sea el portero del Real Madrid en lugar de Navas.
Entonces, como en las redes se multiplican en segundos las estupideces, ratificar que mi comentario cuestiona la Keylormanía, que puede que ese trabajo periodístico sea el correcto y que sea este fraile el que esté fuera del balde.
No hay escrita ni una coma que cuestione a Keylor; esto sí que sería una monumental estupidez.