Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 27 Enero, 2016

Nunca he sido partidario de las nóminas repletas de estrellas, aunque muchas estén estrelladas.
Fui educado en los años 50, cuando los equipos de fútbol como Saprissa, Herediano y Alajuelense repetían una y otra vez sus formaciones. Había once titulares que jugaban siempre y hasta se podían adivinar las dos o tres variantes en cada juego. Este sistema, me agradó de por vida mucho más que el actual, donde los directores técnicos disponen de hasta tres futbolistas por posición, aunque solo puede empezar uno.
El sistema táctico de moda era el 3-2-5.
Saprissa con Flaco Pérez; Giovanni, Catato y Alex; Marvin y Tulio; Herrera, Murillo, Cuty, Saningo y Rubén.
La Liga con Carlos Alvarado; Morera, Vivo Quesada y Eric Molina; Macatre y Urbina; Pearson, Cuca, Ulloa, Gámez y Gato Bolaños.
Herediano con Amado Calvo; Colorado Sáenz, León Alvarado y Nano Campos; Édgar Quesada y Negro Esquivel; Ibo Arias, Mario Murillo, Danilo Montero, Macho Esquivel y Chano Campos.
Aquello o esto de que en mi equipo todos son titulares era puro cuento; en las décadas 50 y 60 sí había titulares, pero de verdad… y suplentes.
Pero todo cambió, igual que los sistemas tácticos; los técnicos exigen jugadores formados para sostener sus puestos y piden y piden fichajes por pedirlos, en muchísimos casos, cuando sus equipos no los necesitan.
Es por esto que el fútbol de Europa está repleto de mediocres; juegan en los mejores equipos del mundo, muchos futbolistas que ni en la primera división costarricense serían titulares. Cito un ejemplo actual: Danilo, el defensa derecho del Real Madrid.
¡Claro, es brasileño!
Pero este jugador no le llega ni a las rodillas a un Cristian Gamboa; a un Carlos Johnson, a un Harold Wallace en sus mejores momentos. Personalmente me repugna como los grandes jugadores cambian de camiseta como de calzoncillos. Lo tienen todo en un club; son millonarios, ídolos, el entorno es ideal, como estaba Falcao en el Atlético de Madrid, pero los oportunistas agentes y representantes los mueven de lado a lado; los pasan de club a club para ganarse las millonarias comisiones y aparte de inundar el mercado europeo de mediocres, a los que juegan bien y son estrellas, les echan a perder sus carreras al sacarlos de un entorno exitoso en ruta a lo desconocido. Sobran los ejemplos.