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Lunes, 19 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 27 noviembre, 2015


Cartaginés se juega la clasificación contra Saprissa.
Si lo derrota, puede pasar de inmediato al cuarto lugar de la clasificación. Si pierde, se queda estancado en el sexto puesto y casi que le dice adiós a las semifinales.
Este partido del próximo domingo en Tibás es de rompe y rasga y el bicampeón de Copa tendrá que demostrar de qué casta está hecho. No hay medias tintas: o gana o se hunde.
Tremendo problema para las huestes de César Eduardo Méndez, enfrentar a un Monstruo que se viene tragando a sus presas sin eructar. Solo por recordar los dos últimos compromisos del Saprissa, goleadas a Santos y Carmelita 4-0 y 3-0 y un romperredes en el ataque morado en su punto más alto y enamorado de los cordeles como Ariel Rodríguez, que los está metiendo en serie.
Siempre hemos creído que el problema doméstico del Cartaginés es más mental que futbolístico y ese bloqueo en la “jupa” limita el fútbol de jugadores de muy alto nivel pero que bajan sus decibeles cuando se ponen el uniforme azul. Repasemos lo sucedido con Cristian Bolaños, el mismo futbolista pero con un fútbol muy diferente uniformado de azul y luego de morado.
Si el Alajuelense disputó en los tribunales de justicia el poder quedarse con Álvaro Sánchez por algo sucedió y lo que sucedió fue la calidad que este jugador mostró en San Carlos y si óscar Ramírez hace muy pocas semanas convocó a Mauricio Castillo a la Selección Nacional, por algo lo hizo; lo hizo porque es un futbolista de calidad y así podemos ir de uno en uno repasando la nómina del Cartaginés para comprobar el buen fútbol de sus integrantes y sin embargo normalmente están en problemas para clasificarse.
De manera que, a pocas horas de un juego tan determinante como el que los enfrenta al Saprissa y motivado el equipo azul porque pudo finalmente sacudirse del dominio abrumador que ejerció sobre sus filas el campeón Herediano, es hora de que el cuadro juegue como los grandes, le gane a otro grande y se meta a ocupar una plaza de grande en las semifinales.
El dilema se llama Saprissa, un vendaval que viene derribando postes, paredes y muros, de la mano de un viejo zorro que como Carlos Watson, parece que halló la formación ideal, estelar y titular que no para de triunfar.
La mesa está servida en San Juan de Tibás.