Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 14 Agosto, 2015

Apenas observé el video que le dio la vuelta al mundo con la gresca de Paulo César Wanchope con un oficial de seguridad, supuse que los medios de comunicación deportivos del país, pedirían su renuncia o despido como técnico de la Selección Nacional.
Solo presencié esa parte de la bronca; parece que hubo más. En ese pleito específico, lo que aprecié fue a una persona que se defiende de un ataque físico. Después de un par de empujones intrascendentes, cuando se le impidió a Chope entrar a la cancha o que él quiso ingresar a la fuerza, lo que sigue es la patada voladora del oficial de seguridad y Wanchope que lo abraza para detenerlo. En ese momento específico, no vi al técnico de Costa Rica lanzar golpes, sino protegerse y amarrar al adversario.
Con solo esa breve parte del evento y sin que se hubiesen presentado escenas anteriores o posteriores del “combate”, la prensa televisiva y radial ya estaba elaborando sondeos para que el público votara si había que dejar o despedir a Paulo César.
Fue cuando pensé escribir una Nota, no tanto defendiendo a Wanchope, sino tratando de dar a entender que ese lamentable suceso, nada tenía que ver con el fútbol, con su trabajo como seleccionador ni con los juegos amistosos y oficiales que se acercan.
Quizá provocó o lo provocaron, fue agredido y se armó la bronca.
Personalmente creí que eso no daba pie ni argumentación para cesarlo como técnico de la Selección Nacional. Lamentablemente la prensa panameña construyó un suceso que fue magnificado a su punto más alto, los gritos desaforados de los comunicadores canaleros narrando el pleito lo mostraron —sin serlo—, como una pelea escandalosa y brutal; Wanchope fue insultado y denigrado y se armó una bola de nieve que arrasó en su paso con el puesto del entrenador.
De regreso a casa, Paulo César elegante y educado, pidió disculpas y dio un paso a un lado, de manera que la idea original de mi Nota ya no tenía sentido. Hemos sido críticos del trabajo de Wanchope como técnico del seleccionado; nunca estuvimos de acuerdo con su escogencia, pero este suceso en Panamá era otra cosa que nada tuvo que ver con el fútbol. Jamás hubiéramos aprobado que la Federación despidiera a Chope por esta bronca. Por lo que nosotros vimos y no por lo que contaron después, no fue una gresca provocada por el técnico. El suceso se magnificó.

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