Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 20 Noviembre, 2014

Me pareció ejemplarizante a larga distancia, la decisión de Óscar Ramírez, director técnico de Liga Deportiva Alajuelense, de no darle a Ramón Núñez, futbolista hondureño, una nueva oportunidad, después de que supuestamente abandonó un entrenamiento molesto al conocer que no sería titular de la Liga, en el siguiente juego con Carmelita, a pesar de que la nómina estaba limitada por varias ausencias.
Sin conocer las interioridades del caso y dejándome llevar por lo que publicaron los medios de comunicación, la historia es que Núñez abandonó la práctica, la dirigencia manuda conoció del caso y dejó en manos del timonel la decisión: perdón o castigo y el Macho se apuntó a la separación del talentoso mediocampista, ya con antecedentes de indisciplina en clubes anteriores al rojinegro.
Sinceramente no sé si estábamos en presencia de otro Eliseo Quintanilla, pero sí sé, como seguidor de la Liga, que la decisión que tomó Ramírez resulta ejemplar en una institución que no hace muchos años daba el ejemplo contrario.
Jamás se me va a olvidar en mi larga carrera profesional, cuando un sábado por la tarde me llamaron desde un cantón alajuelense, para comunicar que varios jugadores del primer equipo bebían licor en un famoso bar de la localidad.
Y me dieron los nombres: fue una etapa gris de la institución, repleta de futbolistas amigos de la fiesta, que incluso compartían largos ratos de jolgorio con unos pocos directivos del club.
Cuando al siguiente domingo, pocas horas después de la fiesta, repasé en la alineación titular de la Liga, los nombres de todos los jugadores que estuvieron consumiendo alcohol la noche anterior, sentí decepción de ser rojinegro.
Hoy, las cosas han cambiado en un 90%; el profesionalismo en el deporte evita que la mayoría de los atletas se hagan adictos a la fiesta, el mal comportamiento y la rebeldía y cuando aparece la excepción a la regla, como en este caso de Ramón Núñez, decisiones severas pero ejemplares como la que tomó Óscar Ramírez, ayudan muchísimo a que las ovejas entren al redil y caminen por la ruta correcta.
Un profesional del deporte no puede caminar contra vía: o entrena, se alimenta y se ejercita en procura del éxito y el bienestar económico de los suyos, o agarra para la cantina, la droga, los estimulantes prohibidos... la ruina.
Si Ramón Núñez desea seguir los pasos de Eliseo Quintanilla es su decisión, pero no es Óscar Ramírez quien debe avalarla.

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