Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 26 Junio, 2014

La “Sociedad de los poetas muertos” fue una película excepcional, de esas que te marcan para toda la vida; se estrenó en 1989 un año antes del Mundial en Italia y Robin Williams cumplió un trabajo espectacular.
El Maestro, interpretado en la obra por Williams, rompió con los cánones de la educación tradicional y su estilo de enseñanza fue asimilado en forma maravillosa por sus alumnos, concluyendo todo en un producto memorable.
Cuando se da la comunión entre maestro y alumnos el camino hacia el éxito es más viable. No así cuando entre los discípulos impera la rebeldía, indisciplina, desidia, distracción y vagabundería. Entonces la cosa no funciona.
Bora Milutinovic fue un maestro para sus discípulos en Italia 90, pero su trabajo fue dirigido más hacia la parte mental que la futbolística.
Le bastó una frase para que el alumnado respondiera.
¡Muchachos, millones de personas los van a ver jugar en todo el mundo... vayan y diviértanse!
Con Jorge Luis Pinto todo es diferente.
Un adicto al trabajo como el colombiano, va a priorizar lo que se cumple en los entrenamientos más que trabajar en la parte mental del grupo. Pinto no los motiva, Pinto los entrena.
El éxito de la Selección Nacional en Brasil solamente se puede explicar forjado en las prácticas intensas del equipo en el Proyecto Gol y otros escenarios.
Es imposible jugar con el perfeccionamiento táctico con que lo ha hecho la Selección Nacional, si solo se hubiera trabajado la parte mental y emotiva del equipo. ¡Jamás hubiera alcanzado!
Personalmente me ha sorprendido la brutal asimilación que de las enseñanzas del maestro Pinto, han hecho sus discípulos, y decimos esto, porque de Jorge Luis Pinto jamás dudamos, nos honra y enaltece haberlo defendido a muerte cuando un sector mayoritario de mis queridos colegas querían decapitarlo. Mis dudas eran con los futbolistas.
Pensaba yo que Pinto era el director técnico ideal para la eliminatoria, pero en el Mundial no le alcanzaría, porque “el Mundial es otra cosa”.
Escribí muchas veces que la prensa deportiva costarricense, por intereses comerciales, promocionaba a la Selección Nacional como un producto bueno, sin serlo y vean ustedes lo que sucedió.
¡Costa Rica sorprendió al mundo; se clasificó sobrado y el producto malo resultó exquisito!
¿A qué se debe que un equipo que normalmente juega mal y excepcionalmente lo hace bien, en el Mundial lo haya hecho tan requetebién? Los invito a volver a ver “La Sociedad de los poetas muertos”.

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