Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 26 Abril, 2014

Como socio que soy del equipo de fútbol de la Universidad de Costa Rica, estoy totalmente de acuerdo con que la dirigencia del club haya decidido jugar en el Ricardo Saprissa, el juego de ida de la semifinal en el que le toca ser anfitrión.
Para un equipo gitano como el Académico, que ha rondado por varias sedes, es lo mismo jugar en Escazú, Pavas, Heredia, Cartago o Grecia. A la UCR no le perjudica absolutamente en nada jugar en Tibás.
Si además de no sumar ningún riesgo futbolístico, a la hora de convertir en anfitrión al que debió ser visita, le van a entrar a la tesorería del club varios millones de colones, que urgen y que ni por asomo estaban presupuestados, el negocio celeste es redondo, inteligente y lógico.
Desde luego que Saprissa sale ganando y que la decisión de la dirigencia estudiantil atenta contra el juego limpio, pero como bien lo manifestó Osvaldo Pandolfo, presidente de la Unafut, si en un fútbol de tercer mundo como el costarricense nos ponemos reglamentistas, el campeonato solo se podría jugar entre tres equipos.
Pandolfo rechazó el acuerdo de la UCR, pero su oficina no tiene los argumentos legales para impedirlo. Son temas que se deben ir mejorando en busca de un profesionalismo más certero.
La gran ventaja para Saprissa es que le mete al partido un poco más de gargantas gritando a su favor, pero en un país donde no existen amplias distancias geográficas, regionalismos puros y mucho menos un fanatismo claro y evidente en cada uno de los 12 equipos en competencia, jugar en cualquier templo deportivo de la Meseta Central es casi lo mismo.
El cuerpo técnico de la UCR comandado por José Giácone y el plantel completo, se jugaron un gran campeonato; se clasificaron a semifinales y merecen un goloso premio. Si la recaudación en el Saprissa alcanza para una premiación sabrosa a la nómina, en buena hora sea y sería estúpido renunciar a ello.
La Universidad tiene equipo para ganar o perder con Saprissa en cualquier territorio y cambiar un poco más de gritos en favor de los morados, por una recaudación millonaria e inesperada es acuerdo inteligente.
En el otro lado, no compartimos para nada el favoritismo que se le ha colgado a la Liga ante Herediano; vemos a los dos equipos taco a taco, la serie abierta, la rivalidad perenne y la final a disposición tanto del Machillo como de Méndez.

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