Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 7 Marzo, 2014

Madrid. A pesar del flojo desempeño de la selección italiana en su partido frente a España, no le vemos ninguna posibilidad a la Selección Nacional para que le empate o la derrote en el Mundial en Brasil.
Italia es un equipo sumamente poderoso, con un historial impresionante en campeonatos mundiales y aunque los títulos no juegan, el peso del uniforme sí, de manera que ya en una Copa del Mundo donde cada partido es vital, no vemos por cuál ruta puede llevarlo Jorge Luis Pinto al triunfo.
En el estadio Vicente Calderón, el espía de don Jorge Luis, Luis Diego Arnáez tomó nota y analizó a los italianos de cabo a rabo. Hombre serio, maduro y de mucho recorrido en el fútbol, el ahora director técnico del Puntarenas le rendirá un informe al estratega colombiano sin mayores novedades.
Italia es una muralla defensiva, repasemos que pese al dominio de España y a esa maravilla de fútbol que tejen Xavi, Iniesta, Silva, Fábregas, Thiago y los demás enanos gigantes del campeón mundial, el portero Gianluigi Buffón no pasó mayores apuros. Incluso, el gol se gestó en una acción hermosa entre Silva e Iniesta, pero la bola la tenía controlada Paletta y le rebotó. Ahí la prendió Pedro con un remate débil que pudo ser atajado por el arquero italiano.
Para romper la muralla “azurra” se necesita un partido perfecto del mediocampo nacional, de manera que Ruiz, Celso, Bolaños y Campbell puedan asociarse con la misma desfachatez que el prodigioso medio campo español, lo que nosotros consideramos de antemano misión imposible.
Incluso hay que resaltar que frente a España, Césare Prandelli no puso su defensa titular y faltaron figuras claves como Bonucci y Chiellini. Tampoco jugó uno de los símbolos del equipo azul, Danielle De Rossi, Andrea Pirlo fue suplente y no viajó Mario Balotelli.
Pero más que hablar de las fortalezas de Italia, reconocidas mundialmente, mejor reconocer las limitaciones de un fútbol modesto como el costarricense, que seguramente y como lo analiza de antemano nuestra prensa deportiva, llegará a Brasil a encerrarse, a buscar el gol por la ruta de la sorpresa, la individualidad o la bola muerta y, dejarlo anotado de una vez, a perder con decoro y dignidad.
Disculpen el pesimismo, pero después de ver a esta deslucida Italia en Madrid, siento que ya completa tiene absolutamente todo para pasarnos por encima y cuidado que podrá incluso triturarnos. Y al revés de los rezos, pedimos con fervor que así no sea.

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