Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 29 Junio, 2013

Siempre he criticado que se escriba por escribir.
Llenar espacios sin ningún sentido del análisis, desconocimiento absoluto del tema y sobre todo, irrespeto total al lector.
Y no se trata de majarnos la manguera entre bomberos, excusa barata a la que acuden algunos colegas para descalificar la crítica. Se trata de señalar para mejorar, para que el periodismo deportivo sea cada día mejor, más analítico, crítico y menos comercializado.
Gaetano Pandolfo se equivoca a cada rato; eso de escribir una columna de opinión todos los días y en materia deportiva, zona de pasiones, no es fácil. Pero escribimos con buena intención y sobre todo, respetando al lector. Sabiéndolo conocedor de los temas e inteligente, no podemos darnos el lujo de desvalorarlo creyendo que no sabe nada o no lee nada y entonces le enviamos basura de relleno. No se debe trabajar así.
Nadie es dueño de la verdad, pero es urgente escribir apegado lo más posible a ella.
Un mal ejemplo de lo que decimos se puede “apreciar” en la sección deportiva de La República del pasado jueves.
En nuestra columna “Así los Vimos”, para calificar el trabajo de Neymar en la victoria de Brasil frente a Uruguay, escribimos: “le hacen mucha bulla; tiene calidad pero no es para tanto alboroto. Tuvo que ver en las dos anotaciones”.
Esto es muy diferente a lo que dijo el cronista brasileño al escribir su crónica en la misma página. La empieza así: “El genio de Neymar, autor de las dos asistencias, condujo a Brasil a la final de la Copa Confederaciones, etc., etc.”.
Esto es una charlatanería y falta de respeto al lector.
¡Cómo se va a calificar de genialidad el cobrar un tiro de esquina, que fue lo que hizo Neymar y que Paulinho meta el segundo gol!
Y en el 1-0 tampoco. Neymar no hizo el pase de gol. El portero Muslera rechazó un globito suyo, un sombrerito y el rebote lo devolvió Fred a la red.
Igual le escriben a Messi, a Cristiano, a Balotelli y a las estrellas de otras disciplinas elogios que no merecen, para elevarlos más de lo que están, que no es labor propia ni digna del periodista.
Hace pocos días, un colega escribió antes del partido Brasil e Italia (4-2) en la Confederaciones, que los italianos solo juegan al pelotazo en busca de Balotelli. ¡Qué charlatán! Si existe una selección en el mundo que gusta de salir jugando, con técnica exquisita es precisamente la italiana. Escribir por escribir.

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