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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 21 febrero, 2008


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo

El pasado martes un par de horas antes de sentarme frente al televisor para presenciar el primer partido que presentaría ESPN de la Liga de Campeones y que se suponía, como resultó, que sería Roma contra Real Madrid, no sé por qué me dio por imaginarme o pensar en una posible alineación del equipo italiano y cuando llegué a su línea de ataque no pude ubicar a nadie.
¿Cuál es la delantera de la Roma?, me pregunté.
Y di vueltas y vueltas y vueltas y no me acordé de ningún nombre; repasé las formaciones de otros equipos de Italia y desde luego de la selección campeona del mundo y ninguno era de la Roma.
Toni, Inzaghi, Del Piero, Iaquinta, Girardino, Vieri, Cassano y los foráneos, Ibrahimovic, Cruz, Suazo, Trezeget, Kaká, Seedorf, Crespo, en fin, tantos y tantos delanteros que juegan en el calcio y ninguno de la Roma.
Con esa curiosidad me senté a mirar el partido; ni me había calentado cuando el Real Madrid metió un gol con mucha suerte, gran acción del tulipán Robben por la izquierda, pase atrasado al espacio vacío que pesca Guti fuera del área. Remate inofensivo del rubio al corazón del área, la bola le pega de “guaba” en el zapato a Raúl y descontrola la intervención del portero brasileño Doni.
Jugando de analista empecé a descifrar el planteamiento del técnico romano, Luciano Spaletti y con una lupa busqué la línea delantera de su equipo. No la hallé.
Al rato me di cuenta que el único delantero de Roma era su capitán y mediocampista, Francesco Totti. Este extraordinario futbolista que se pasa más de la mitad de los partidos acomodándose la vincha de su cabellera al mejor estilo de Víctor Cordero y Walter Centeno, nunca ha sido un delantero nato. Es un típico 10 de creatividad y enganche.
Me interesé aún más en analizar el sistema táctico de los romanos, para conocer cómo harían para darle vuelta al resultado contra uno de los mejores equipos del mundo y me encontré, como sucede a menudo en los equipos de Italia, con un planteamiento 4-3-2-1, donde el aislado ariete se nutre de lo que puedan enviarle dos escoltas que actúan pegados a su espalda, en el caso de la Roma, el habilidoso francés Giuly (ex Barcelona) y el inteligentísimo brasileño, Mancini, autor del gol del triunfo tras acción chispeante y talentosa de Totti.
El valladar de tres hombres que se paran y presionan al frente de su área defensiva es el fuerte del equipo, pues cuenta con los mundialistas De Rossi y Perrota, incansables en la marca, y recostado por la izquierda el chileno Pizarro, autor del gol del empate.
Atrás, el veterano Panucci y la revelación Cassetti, por los costados, protegen a los centrales extranjeros, el galo Mexes y el brasileño Juan, con su compatriota Doni en la puerta.
Si nos traemos este planteamiento táctico de Spaletti, a la selección de Medford, podemos sacar conclusiones. Ya lo haremos.

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