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Jueves, 15 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 12 febrero, 2008


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
[email protected]

Lo que está mal es el sistema y Hernán Medford solo es una parte de él, por eso, no puede cargar con toda la responsabilidad de la catástrofe.
Tenemos que repetir los mismos comentarios que hemos escrito reiteradamente desde Alemania 2006, solo para no irnos más atrás.
Terminado el Mundial germano y de regreso la Selección Nacional a casa con tres derrotas a cuestas y con el penúltimo lugar en la clasificación general de todas las selecciones mundialistas, el cuerpo técnico, sus asesores, los delegados, los jugadores y los periodistas lo que dijeron fue que se sentían impotentes al comprobar, ya sobre el terreno de juego, la neta superioridad de los rivales, derivada, manifestaron todos en coro, de la falta de un campeonato nacional competitivo.
Dieron a entender los futbolistas que dirigió Alexandre Guimaraes que en la cancha ellos palpaban una diferencia abismal, de cómo se juega nuestro campeonato y cómo juegan los representativos mundialistas. La falta de un torneo nacional competitivo nos mató, manifestaron absolutamente todos.
Y estos todos son mayoritariamente jugadores del Saprissa y la Liga, unos pocos del Herediano y otros de los demás clubes, que se infiltran por ahí. Quedó muy claro entonces que a jugadores como Erick Lonnis, Jervis Drummond, Víctor Cordero, Walter Centeno, Randall Azofeifa, Alvaro Saborío, Ronald Gómez, Alvaro Mesén, Leonardo González, Mauricio Solís, Wardy Alfaro, Luis Marín, Michael Rodríguez, Harold Wallace, Carlos Hernández, Danny Fonseca y otros mundialistas actores del desastre germano, lucen sobrados para destacar en nuestro campeonato de papel, pero se ven muy opacados, por no decir que borrados del mapa, a la hora de la gran competencia.
Igual entonces con Hernán Medford: se lució como técnico del Saprissa y se convirtió en un entrenador triunfador y acaparador de títulos, todo ese honor en nuestro campeonato de mentirillas. El fue el estratega del mejor equipo como afirman miles o del menos malo, como aseguran otros miles.
Asciende Medford a la alta competencia, selecciona un 95% de jugadores que ganan fácilmente en cada jornada del torneo cero competitivo y entonces, no hay más remedio que se repita la historia, o sea, que se reedite el fracaso.
Porque…
¿Qué han hecho los dirigentes para cambiar este guion o este libreto de tan triste historia?
Nada, absolutamente nada.
La única decisión revolucionaría en la casa de los sustos después del fracaso en Alemania, fue regalarle ¢10 millones al equipo que ocupe el cuarto lugar en cada uno de los dos grupos que forman el torneo.
Esto ha sido lo más relevante a lo interno de nuestro fútbol desde que Polonia nos despachó del Mundial.
Pregunto.
¿Qué culpa tiene Hernán Medford de esto?