Gaetano Pandolfo

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Jueves 13 Diciembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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El 90% de los seguidores del Club Sport Herediano y por lo que escuchamos en el sitio, igual porcentaje de la prensa deportiva nacional, anunció el empate 0-0 con Brujas como un buen resultado para los florenses.
Se fueron a la lógica que dicta que en serie corta de ida y vuelta, empatar de visita de ida es magnífico porque quedan las cosas por resolverse en el juego de vuelta, donde debe vencer el anfitrión o al menos, lleva mayor ventaja.
Este es un argumento válido y lógico, pero también deben analizarse otras circunstancias de ciertos duelos específicos, sobre todo cuando uno de los rivales es tan gitano como los brujos, sin sede definida y sin afición masiva, que le permite ser local cuando juega de visita y también no tener amplias ventajas como anfitrión por la escasez de seguidores.
La afición de Brujas por su corto número, no tiene volumen de masa para volcar un resultado ni en casa, ni afuera, de tal manera que los discípulos de Mauricio Wright siempre serán locales y siempre serán visita.
Así de fácil.
Y menos que se van a pringar la pantaloneta el próximo sábado en el juego de vuelta con la nómina que tienen; nada que ver.
Por eso creemos que como se dieron las cosas en el juego de ayer, el Herediano debió ser más arriesgado desde que contó con ventaja numérica en la cancha por espacio de 50 minutos, en lugar de tirar todo el naipe y buscar el póquer de ases en la mesa de su patio.
Me encantó la actitud de Brujas y aplaudo las variantes tácticas que ordenó Mauricio Wright; en ningún momento del juego pareció que en la cancha un equipo sumaba un futbolista de más y en el cierre, después de que se lesionó Danny Fonseca en viaje sin retorno al vestuario, lo que aportaron los nueve jugadores hechiceros en el campo merece todos los aplausos: apuraron el juego, sacaban rápido, no perdieron un segundo de acción, sin el mínimo temor de que Herediano, con un par de unidades más les pasara por encima.
Claro que todo estaba calculado por Javier Delgado; claro que el Herediano cumplió la misión trazada en el vestuario; claro que el estratega del Herediano analizó los detalles tácticos del encuentro y no quiso revolucionar las acciones de sus discípulos ni escribirles nuevo libreto en el camino.
Curtido en miles de minutos de brega en semifinales y finales, forjado en el trajín de las muertes súbitas con decenas de sobrevivencias, Javier Delgado apostó a lo que estimó más conveniente para su club, plenamente seguro de que en casa sacarán la faena.
En el Cuty Monge se mantuvo sereno, apuntado al resultado en blanco; no movió ni un dedo para variar el guion dibujado de antemano; las salidas de Steer y Fonseca no lo indujeron a sacar el lapicero.
A Javier le gustó el 0-0, pero saben qué: sin decirlo públicamente sé que a Mauricio Wright también.