Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 3 Marzo, 2009

NOTA TANO


El partido de esta noche entre Liberia Mía y Alajuelense cae de perlas para reflexionar sobre la crisis actual de los manudos.
Si los locales deciden alinear con Alvaro Mesén en la portería; Harold Wallace, Pablo Salazar y Esteban Sirias en la defensa, Minor Díaz y Víctor Núñez en ataque, estaríamos hablando de una formación con seis jugadores que provienen de las filas rojinegras, unos firmados más recientemente que otros.
Es de toda lógica el tener que comprender que un equipo que firma a seis jugadores de otro, cuatro de ellos de la última temporada, tendrá menor nómina y por ende mejor posición en el campeonato.
Hoy Liberia está cuatro puntos arriba que la Liga con dos juegos menos, lo que resulta una ventaja considerable y lógica dadas las circunstancias señaladas.
Un repaso profundo a las alineaciones de liberianos y manudos en los últimos tres partidos de cada equipo; todos ganados por los canarios y todos perdidos por los erizos, es suficiente para entender y comprender el por qué de los resultados.
Ahora, esto no exime al plantel del Alajuelense de responsabilidades y menos a su cuerpo técnico, de ahí que rescato dos manifestaciones de Marcelo Herrera en su conferencia de prensa de la semana anterior, horas antes de que su equipo cayera frente a los celestes, una en la que defiende el trabajo de Patrick Pemberton y confronta a la prensa para que “analice” las anotaciones recibidas por el portero y la segunda que nos dejó fríos, cuando afirma Popeye que “el no extraña a los que no hacen falta”, refiriéndose a las ausencias de Windell Gabriels, Kevin Cunningham e Ignacio Aguilar, los tres separados del plantel por decisión propia del técnico.
Lo de Patrick trasciende si los goles que le anotan son de su exclusiva responsabilidad o de todo el plantel; no entiende el argentino que el rechazo justo o injusto de la afición liguista hacia el portero se arrastra desde el día del clásico, donde Pemberton se cayó y con sus nervios expuestos a la multitud, hundió al resto del equipo en el partido donde se decidía el título, don Marcelo.
¡El partido donde se decidía el título!
No reaccionó Herrera como lo hizo el técnico de Boca Juniors, Carlos Ischia, en similar situación. Antes de enterrarse con su portero, don Marcelo debería averiguar qué pasó en la Liga con Ricardo González, para que al menos sepa para adónde va.
Lo segundo es de absoluta responsabilidad del entrenador y pesa más que el manoseado caso de los argentinos, porque dada la modestia de su nómina, nunca debió facilitar la salida al mismo tiempo de tres alternativas de ataque.
Que hoy la Liga solo tenga un atacante de nivel; Jean Carlo Solórzano, es culpa absoluta de Herrera y no vemos en sus declaraciones que la asuma.

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