Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 6 Septiembre, 2018

La renuncia de Horacio Esquivel, debería traer consecuencias

Mayormente interesados con lo que sucede en Saprissa, Herediano y Alajuelense, dejamos pasar eventos en los otros nueve clubes que deberían llamar más la atención.

Por ejemplo, la renuncia de Horacio Esquivel como técnico de Limón.

A este inteligente estratega le tocó formar un Limón nuevo para cada temporada. Presa de la codicia de los clubes grandes, el equipo verde del Caribe fue desangrado cada final de temporada y lo más triste, los jóvenes talentos que partían, morían congelados en los archivos de los poderosos.

La lista es interminable: Lemark Hernández, Marvin Esquivel, Diego Díaz, Jaikel Medina, Yostin Salinas, Kenneth Dixon, Josimar Pemberton, Steven Williams, Yuaicell Wright, Erick Marín, Luis Pérez, Miguel Marín, Víctor Pérez, Ismael Gómez y muchos etcéteras.

Prácticamente ninguno de estos futbolistas se consagró en otro club y ahora deambulan de equipo en equipo, cortada su trayectoria en el club que los vio despuntar.

Muchos otros futbolistas de Limón, por las penurias económicas tan frecuentes en la institución, se retiraron de la competencia y se fueron a ganar los frijoles de sus familias en otras actividades en el mismo Puerto.

Con estos entornos tan desoladores, la renuncia de Horacio Esquivel debe llamar la atención y la pura verdad, que instalados como estamos en la Meseta Central, desconocemos los entretelones de su temprana partida.

Sinceramente no creemos que se haya ido por los malos resultados del equipo, dueño absoluto del último lugar del Apertura.

Nos suena más que don Horacio, quizá no se amoldó o no se acomodó a la nueva administración del club. Cuando el que era capitán del equipo, Kareem McLean decidió no jugar con Limón esta temporada, ventiló públicamente algunos trapos no muy limpios que se daban a lo interno del club con sus nuevas caras administrativas. Puede que por ahí ande el sendero de la renuncia de Esquivel.

En otro escenario, desde luego que preocupa la eterna crisis económica que vive el Cartaginés, de nuevo sumergido en problemas de dinero.

El pago de la planilla está atrasado y todos sabemos que si no llega la quincena, la mente se nubla y se aflojan las piernas. Cuidado si esos cinco empates que suman los brumosos en el torneo (diez puntos perdidos), no son consecuencia de una crisis que ya hizo pública el presidente del club, Luis Fernando Vargas. A nadie le agrada trabajar gratis.

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