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Martes, 20 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano: Diferentes actores de nuestro campeonato se apuntan a lo fácil

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 01 agosto, 2018

El canalero Abdiel Arroyo no debió salir ante PZ.

Diferentes actores de nuestro campeonato se apuntan a lo fácil

La fecha dos del Torneo Apertura, nos retrató en diferentes escenarios, tres de los mayores problemas que “adornan” usualmente nuestro campeonato.

Uno de ellos es el terror que da a nuestros árbitros, de señalar dos o tres penales en contra de un mismo equipo, en un mismo partido. Si ya pitaron uno, después puede haber manos en el área, empujones, faltas y demás acciones sancionadas en el reglamento como penal, que no se pitan.

Sucedió en el juego Universidad ante Grecia. El griego Diego Aguilera cometió penal en el minuto 33, lo sancionó el árbitro Bryan Cruz y lo anotó Frank Zamora. Pocos minutos después, el celeste Víctor Gutiérrez se quitó la marca de Jean Carlo Sánchez y solo le puso el balón a Zamora para que anotara. Cuando el artillero se disponía a fusilar al portero Kevin Ruiz, fue embestido como toro a torero por Agüero en una falta de penal monumental que el juez Cruz se tragó. “Imposible” señalar otro penal a favor de la UCR, si ya le había concedido uno, minutos atrás.

El tema dos lo analiza constantemente Ramón Luis Méndez. El pánico de los árbitros de mostrar la tarjeta roja. Las amarillas las muestran cada minuto, porque son las fáciles. La roja no.

En el juego entre la Liga y Pérez Zeledón, el árbitro Keylor Herrera les sacó amarilla a seis jugadores generaleños y a cuatro manudos; sin embargo, la “roja” nunca apareció. Puede que en esta ocasión, ningún jugador la ameritara, pero es norma en nuestro fútbol para los jueces, pitar lo más fácil y dejar pasar lo más difícil.

Algo similar, por no decir que idéntico sucede con los entrenadores criollos, con escasas excepciones. A la hora de ordenar variantes con el marcador en contra, optan por lo fácil y le huyen a lo difícil.

Ante Pérez Zeledón y cayendo 1-2, Luis Diego Arnáez sustituyó a Abdiel Arroyo, quien jugaba mejor que McDonald y Moya, e incluso había metido un gran gol. No se animó a sustituir al consagrado y prefirió retirar al que no molesta.

Igual hizo en defensa: sacó a Orlando Galo, que jugaba muy bien y dejó a Christopher Meneses, que tuvo responsabilidad en los dos goles guerreros. El novato jamás se va a molestar. El otro, puede que le arrugue el ceño.

Estos tres eventos que reseñamos, son pan de cada día en nuestro campeonato, responsabilidad de actores que huyen de lo difícil y se abrazan con lo fácil, en demérito lógicamente del espectáculo.

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