Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Jueves 28 Diciembre, 2017

Keylor Soto y Porfirio López marcharon en silencio de los grandes

Un futbolista motivado e inspirado cambia radicalmente su forma de juego. El éxito de varios jugadores del campeón nacional, Pérez Zeledón se basó mucho en esto.
El trabajo defensivo del binomio que formaron Keylor Soto y Porfirio López fue monumental. Fueron varios los partidos en que jugaron de forma casi perfecta y al verlos defender y defender con clase, saltaba la interrogante de por qué clubes como Saprissa y Alajuelense los dejaron ir sin contar en sus filas con los sustitutos adecuados.


Pero surge lo de la motivación; por ejemplo, con la Liga en varios juegos Porfirio fue un dechado de “tortas”, que incluso dieron origen a memes que hacían chota de los yerros del entonces “tres” del León. Quizá por eso, cuando el club no lo renovó o Porfirio se fue por propia cuenta, no hubo reclamos de la fanaticada eriza.
Hoy, viendo jugar a López, un baluarte de la retaguardia guerrera, cualquier equipo de la máxima categoría lo desearía en sus filas.
En cuanto a Keylor Soto, es un señor defensa que normalmente juega muy bien y sin embargo, no le alcanzó para vestir muchas temporadas los uniformes del Herediano y Saprissa. De los dos clubes grandes marchó sin discusiones mediáticas, más bien en silencio y recaló en el club generaleño donde alternó banda de capitán y rol de liderazgo precisamente con Porfirio López.
Dos futbolistas de carrera, de roce, quizá no fueron valorados justamente por sus viejos equipos, tampoco es que fueron desechados, simple y llanamente partieron en silencio y se hospedaron en el Valle de El General para escribir historia.
Historia, porque esta corona conquistada por los guerreros del sur pasa a ser histórica, dado que rompió de tajo la rutina y lo tradicional.
El histórico Uruguay de Coronado de Santiago Bonilla de 1963; el histórico Puntarenas de Marvin Rodríguez de 1986; los títulos en torneos cortos de Liberia y Brujas son históricos.
Diferente el caso de Dave Myrie, mundialista de Brasil 14, separado de Herediano, Saprissa y San Carlos más que todo por el rechazo de sus exigentes aficiones y no tanto de sus respectivos técnicos, que llega a PZ y se incrusta como comodín de lujo en zona de retaguardia, para jugarse un partidazo como ese último donde lo devolvió todo y ayudar como torre humana a sostener el 1-0 de la ida y así ganar la corona.
Soto, López y Myrie, gigantes del área guerrera, baluartes defensivos del nuevo monarca.
[email protected]