Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 26 Julio, 2017

Cero análisis; seguimos ebrios con Brasil 14

Esto de la Selección Nacional y cómo la dirige Óscar Ramírez tiene un mar de fondo. Ayer decíamos que los viejos del barrio, les llevamos ventaja a los nuevos vecinos, porque vimos un mejor fútbol, en nuestro caso entre 1950 y 1965 más o menos. Etapa escolar, cuando nuestro papá nos llevaba religiosamente al Estadio Nacional; etapa colegial con las barras de
adolescentes y etapa universitaria.

Por ejemplo, del último juego entre Estados Unidos y Costa Rica, se destaca y se escribe en mayúscula, la acción de Bryan Ruiz cuando penetra y sirve a Marco Ureña un pase de gol, que el ariete no concreta. Enseguida se enmarca en oro la jugada de Clint Dempsey cuando avanza y sirve pase de gol a Jozy Altidore, que el ariete sí concreta.

Dos acciones brillantes, pero aisladas, que en “nuestro tiempo”, Álvaro Murillo, Cuca Herrera, Danilo Montero, Pelirrojo Córdoba, Ananías Ruiz y otros, las construían en serie para que Cuty Monge, Juan Ulloa, Cuico Bejarano, Leonel Hernández y Memo Elizondo hicieran fiesta en las redes. Y no era asunto de táctica. Era asunto de la calidad de los
futbolistas.

Los fanáticos no entienden que el fútbol costarricense ni es de primer mundo, ni es superior al de Estados Unidos y México. Lo de Brasil 14 fue algo espectacular, inédito, fuera de serie, milagroso e increíble. Póngale el calificativo que quiera a esa
hazaña.

Le entregamos entonces la dirección técnica de la Tricolor a Óscar Ramírez, un estratega que tiene su estilo, que a mí tampoco me gusta, pero que lo ha llevado al éxito. En su trayectoria suman más los logros que los fracasos.

Entonces, algunos combinamos para el análisis, el hecho de que la Selección Nacional viajó a la Copa Oro limitada, le faltaron piezas estelares; que el fútbol costarricense no es muy bueno y los futbolistas que cayeron en semifinales lo representaron y que el equipo jugó al puro estilo del Macho Ramírez.

A un costado de lo sucedido en Copa Oro, está el desarrollo de la hexagonal mundialista y su tabla de posiciones, con una Selección Nacional totalmente proyectada y catapultada a clasificarse.

Vamos a ir a Rusia 18 jugando al estilo Óscar Ramírez y el último juego perdido en Arlington mostró que vamos por buen camino, en ese propósito. El otro tema es otra cosa, que por ahora no se va a solucionar ni guillotinando al Machillo, ni jugando los cuatro partidos que restan de la hexagonal con seis delanteros.

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