Gaetano Pandolfo

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Miércoles 26 Abril, 2017

Horacio Esquivel tenía disecado al Monstruo

Jugando al fútbol como lo hizo frente al Deportivo Saprissa, ningún equipo de la cuadrangular le aguantaría a Limón el paso, de manera que estaríamos ante el nuevo monarca del fútbol costarricense.
La bronca para los discípulos de Horacio Esquivel es poder sostener ese paso, aunque a lo largo del Verano, el equipo caribeño jugó partidos espectaculares similares a este mágico ante el campeón nacional.
Herediano, Santos y Saprissa no tienen capacidad para vencer a un Limón si juega como lo hizo el domingo. La Tromba fue firme y arrolladora y presentó un fútbol coordinado y dominante desde el primer minuto.
Horacio Esquivel no entró a estudiar al Saprissa; tenía estudiado al Monstruo, lo disecó en el laboratorio, le encontró los puntos vulnerables y fue a aprovecharse de ellos desde que Pedro Navarro, de excelente trabajo, sonó el pito.
Ubicar a Luis Pérez por el sector derecho defensivo no fue casualidad; fue una decisión planificada que tenía un objetivo: secar a Daniel Colindres, aprovechando la juventud y velocidad de un futbolista que no ocupó esa posición como estelar durante el campeonato.
Cuando Michael Barrantes se le fue encima a Jordan Smith desde el arranque del juego, tampoco fue un acto imprevisto, ni decisión personal o iniciativa del futbolista.
Esquivel sabía que tanto Jordan como Dave Myrie, si los desafían al uno a uno, salen perdiendo y Michael encaró a Smith durante todo el partido, que incluyó como acto estelar la jugada que le gestó en la nariz y que terminó en la red Erick Scott con el 2-0.
Carlos Watson ha hecho milagros en esta retaguardia del monarca, pero la pura verdad es que no están Arauz, Machado, Miller, Calvo y Guzmán y esto pesa si el rival de turno le falta el respeto al rey, como lo hizo Limón en su patio.
Jordan, Myrie, Cascante, los dos Mora, Medina, Salinas y otros, también han dibujado prodigios en la defensa morada pero no es lo mismo.
Si un técnico detecta, como lo hizo don Horacio, que a esa retaguardia sustituta, se le puede hacer daño presionándola, desafiándola, encarándola y atacándola en grupo por los costados y el centro, y los jugadores siguen las instrucciones, la defensa se va a resquebrajar tal como sucedió en la contienda.
Dicen los morados que a Limón todo le salió y fue cierto, pero le salió lo que planificó y no lo que se pudo inventar en la cancha.
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