Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 20 Enero, 2017

Herediano lleva las de perder en su pelea con los árbitros

Calladito es más bonito, decía a cada rato Rodrigo Kenton cuando estaba al frente de la Selección Nacional y le sonreía el éxito.
Esta frase debería estar pegada en el vestuario del Herediano para que el equipo se dedique a jugar al fútbol y termine de tajo la guerra campal que anunció su gerente, Jafet Soto, contra la Comisión de Arbitraje.


El Herediano como un todo tiene que entender que lleva las de perder en esta pelea en contra del trabajo de los silbateros.
El poder lo detenta la Comisión de Arbitraje y como tiene ese poder, sanciona, de ahí esa cadena de suspensiones al club rojiamarillo que han llegado a marcar un récord en el caso de su técnico, Hernán Medford.
Habíamos tocado el tema en una Nota anterior.
Estamos claros que errores de los silbateros han perjudicado al Team; incluso en el último juego frente a Santos le volvieron a meter un gol en posición prohibida, aunque luego fueron recompensados por Henry Bejarano, que pitó un penal bien riguroso a favor de los florenses, con el que empataron el partido.
Frente a Belén el árbitro se equivocó para los dos lados; un error garrafal que perjudicó al Herediano y otro que les quitó gol legítimo a los belemitas, de manera que estamos en el cuento de nunca acabar.
Decíamos en un comentario anterior que los árbitros tienen sentimientos y si son señalados por los heredianos como ladrones, es difícil que se concentren en su trabajo cuando le pitan al Team.
Herediano suma la mejor nómina del campeonato y le sobra equipo para ser campeón; es asunto de que toda la delegación juegue, se comporte y actúe con un zíper en la boca, se dedique a jugar buen fútbol, los triunfos vendrán por añadidura y con ellos la corona.
Alguien, quizá Mauricio Solís, tipo serio y equilibrado emocionalmente, debe aconsejar a sus huestes detener esta guerra desigual en la que el Herediano es el que pierde.
Reclaman y los sancionan; gritan y los castigan; protestan y los expulsan. Nunca ganan estos pleitos de mesa y como su gerente anunció con suficiente antelación que esta vez no se van a quedar callados y van a pelear hasta las últimas consecuencias, entonces la familia del Team está avisada por sus propios dirigentes que van en ruta al despeñadero, con alineaciones mutiladas, Medford dirigiendo desde las gradas y don Jafet sin permiso de entrar a “zona de combate”.
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