Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 21 Noviembre, 2016

Comentemos de fútbol y motos

En la conferencia de prensa que ofreció Óscar Ramírez un día antes del juego de la Selección Nacional con Estados Unidos, un colega le hizo esta pregunta.
¿Don Óscar, qué opina de que Jurgen Klismann venga por el triunfo?
¿Habrá algún técnico en el mundo que vaya a alguna parte a jugar por la derrota?
Claro que el Macho le respondió con educación y cortésmente le dijo: “es lo normal muchacho; es lo normal”.
Lo anormal fue desde luego la pregunta.
Otro por ahí le preguntó a Joel.
¿Contento con los dos goles?
Campbell le respondió: “no, estoy muy triste, decepcionado y agüevado (como Medford con los árbitros) por anotar.
Le preguntaron a Luis Antonio Marín, asistente técnico del seleccionado.
¿Estos dos triunfos de Costa Rica en el arranque de la hexagonal, dan más confianza y seguridad para lo que sigue?
Y Marín contestó: “jamás, hubiéramos preferido dos derrotas”.
Cambiando de tema y saliéndonos de la onda deportiva, contarles que un día de estos estuve a punto de despedazar mi vehículo, gracias a una maniobra de un motociclista, con la que todos ustedes habrán topado en algún punto de nuestras saturadas calles y avenidas.
Resulta que estos muchachos, no contentos de bloquearnos en los altos y semáforos, 25 a cada lado, a escape libre y listos a irrespetar cuanta señal de tránsito obstaculice sus caminos, ahora se nos lanzan encima y de frente invadiendo nuestro carril y nuestra vía, dejándonos únicamente dos opciones.
O pegarlos de frente y matarlos o evitar la desgracia con un golpe de timón fulminante y de reacción instantánea, que haga virar nuestro vehículo de forma abrupta a un costado, lo que nos va a lanzar a la cuneta, a la acera, al caño y lo más seguro, a que otro vehículo que venga a nuestro costado nos pegue por “nuestra irresponsabilidad”.
Las calles tienen pintadas una línea divisoria; los motociclistas las irrespetan y con tal de “capearse” las filas, casi todos se meten medio metro o un metro en el carril contrario, por donde transitamos “los normales”. De pronto, ves a un motociclista que viene disparado a pegar con el frente de tu auto y tenés que tomar una decisión.
O lo aplastás como hizo Costa Rica con Estados Unidos o te quitás, a pesar de que tenés la vía, para que te den a vos, como el Machillo al alemán.
¡Y se anuncian 70.000 motos más para 2017!
El Hospital Psiquiátrico nos espera.