Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 3 Noviembre, 2016

Indios y Cachorros llevaron Clásico de Otoño a siete juegos

¡Indios de Cleveland campeones del mundo!

¡Cachorros de Chicago campeones del mundo!
Uno de estos titulares será verdad y el otro mentira al caer la noche del miércoles. Un cierre de edición anticipado nos obliga a adelantar eventuales acontecimientos del dramático juego número siete de la Serie Mundial.
El juego número seis fue un desastre para la Tribu y el mejor partido de la postemporada hasta ahora para los Cubs. La presión mató al joven jardinero central de los Indios, Taylor Naquin candidato a novato del año en la Liga Americana, cuando no se quedó con un globo incómodo pero atrapable de Addison Russell apenas en el primer inning, que le costaron a la Tribu dos carreras más, después de que Kris Bryant la sacó del parque con dos outs para el 1-0.


No se habían acomodado los 40.000 eufóricos fanáticos de Cleveland en las sillas del Progressive Field cuando ya su equipo estaba abajo 3-0 en el juego más decisivo de los locales en 68 años. Una carga demasiado pesada si se tiene al frente al Cy Young de la Liga Nacional, Jake Arrieta lanzando. El mismo Russell metió un Grand Slam en el cuarto episodio que enterró a la Tribu y condujo al Clásico de Otoño al sétimo juego de anoche.
¿Lograron los de nuevo bates encendidos de los Cubs el milagro de remontar la Serie Mundial, luego de estar abajo 1-3 y coronarse monarcas del planeta después de 108 primaveras?
¿Se repuso la Tribu de la soberana paliza que le propinaron los pupilos de Joe Maddon en su propio territorio?
Usted ya conoce la respuesta.
Nos toca especular y decir que con el triunfo de los Cubs en este juego seis, se volcó la tortilla y entraron al juego siete con etiqueta de favoritos, arrebatándoles la credencial a los Indios.
Lanzó para los Cachorros su mejor “pitcher” de temporada, Kyle Hendricks candidato al Cy Young en el Viejo Circuito, que entró al diamante con un reposo normal de cuatro días, a vérselas con el desgastado as de la rotación de Terry Francona, Corey Kluber, que se paró en la lomita de nuevo con solo tres días de descanso, factor que resultó determinante para el fracaso de Josh Tomlin en el juego seis.
Además, los Cubs llegaron motivados y encendidos por la tremenda reacción de sus bates en los juegos cinco y seis, mientras que el factor mental y emocional para el juego definitivo era carga negativa para la Tribu.
Seguimos mañana con la Serie Mundial definida.