Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 24 Diciembre, 2008

NOTA DE TANO

El discurso de la dirigencia de Liga Deportiva Alajuelense de que nadie daba un cinco por ellos y que más bien llegaron demasiado lejos con su grupo de jóvenes jugadores, no es del todo asimilable.
Si bien es cierto en los previos del campeonato, casi nadie los señaló como los favoritos a ganar el título, tampoco fueron desterrados a un cuarto o quinto lugar.
Como equipo grande y a pesar de la fuga que sufrió de varios de sus jugadores de renombre, el vaticinio lo ubicó en los primeros puestos del certamen.
La jerarquía rojinegra, después del fracaso del equipo en el partido final, nos quiere vender una idea de que más bien se hizo mucho y que los seguidores del Alajuelense deben sentirse satisfechos por lo actuado.
Este discurso hubiera calado perfecto si a la Liga la elimina San Carlos en la semifinal; cuando Carlos Acosta anotó en el Morera Soto en el juego de vuelta y obligó a los rojinegros a meter tres goles para sobrevivir. Si esas tres anotaciones no se dan, como se dieron, el argumento de los dirigentes erizos hubiese tenido mayor validez.
Pero, tras la hazaña manuda en ese partido, donde metieron tres goles para liquidar a los toros y después, el partidazo contra Saprissa con victoria 2-0, llenaron de golosinas el paladar de los fanáticos manudos que ilusionados y esperanzados, creyeron a sus futbolistas capaces de soportar el tsunami que se les vendría en el Saprissa.
No fue así y miles de aficionados a la Liga no asimilaron el golpe fulminante de los morados que tan fácilmente resolvieron su problema.
Se esperaba y se ocupaba una mayor resistencia del ejército rebelde rojinegro y si bien es verdad que el Saprissa es equipo superior a la Liga, ni ellos mismos esperaban que los diques de contención del rival se rompieran tan frágil y rápidamente.
Esa goleada histórica, primeriza en esa instancia y dolorosa para los seguidores del Alajuelense, no se puede paliar con discursos conformistas que apelan a la juventud de la nómina. Con futbolistas jóvenes o con jugadores viejos, el Alajuelense se sacudió con casta de San Carlos, el equipo que mejor fútbol practicó al cierre del campeonato y a base de actitud arrodilló al Saprissa para poner candado a 20 clásicos de derrota.
Ese equipo pleno e inspirado fue el que se presentó en el Ricardo Saprissa a jugar los 90 minutos más importantes en la historia del club en el último lustro y no resistió ni 15 minutos.
La debacle tuvo responsables; el cuerpo técnico en primer término; el poco carácter de algunos jugadores en segundo término y desde luego la inmensidad del Saprissa, solo que esta grandeza local de los morados, no debe tapar la crítica y el cuestionamiento hacia los errores que mostró el Alajuelense como un todo en el partido más relevante de su historia actual.

gpandolfo@larepublica.net