Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 23 Junio, 2008

NOTA DE TANO


En ningún momento, después de que se le empató 2-2 a Granada en el juego de ida, pedimos en este espacio la cabeza de Hernán Medford.
Y no la pedimos, no porque mereciera salvarla, sino porque cortándosela, no se resuelve nada.
Guillotinarlo, no soluciona el problema y menos ahora, con la prueba de lealtad y fidelidad a muerte que le juraron sus discípulos después de sacar la faena en el Saprissa.
El grupo está unido a muerte y el arribo de un “intruso” puede quebrar la unidad de un seleccionado que jugando muy mal, cumplió con su misión.
La presentación de Costa Rica en Granada fue desastrosa pero se sacó el resultado y en eliminatorias mundialistas esto vale y mucho. Hay que sacar el resultado.
Repasen que con solo que esta corta eliminatoria se hubiera jugado al revés, el primer partido en Costa Rica y el segundo en la isla, otra sería la reacción del entorno.
Hubiéramos derrotado a Granada 3-0 aquí y le empatamos 2-2 allá y todos quietos en primera base, algo similar a lo que le sucedió a Honduras, que goleó a Puerto Rico en casa y fue a empatar de visita.
El fútbol que mostró Costa Rica en Granada es el que tiene, no hay otro; es demasiado modesto, simple, anodino, tan sin gracia y sal como el que exhibió para desgracia de sus tifosi, Italia ayer en la Eurocopa contra los españoles, justos vencedores.
La poca calidad de fútbol que pone en la grama el grupo de Medford, es idéntica a la que prepararon Sampson, Nunes, Pinto y Guimaraes y a todos los botaron y llegaron sus sucesores sin que la calidad de juego variara.
En el partido de vuelta, unos minutos de inspiración de Bryan Ruiz, un poco de genio de Mambo Núñez, la potencia de Alvaro Saborío y el equilibrio del Pupy López, bastaron para terminar el trabajo ante rival principiante y endémico.
Para qué la cabeza de Medford, si lo que urge es una revolución que debió empezar el lunes siguiente al desastroso espectáculo ofrecido en Granada (resultado aparte) para que, mientras se va desarrollando la eliminatoria, se vaya construyendo a punta de error el nuevo edificio.
Cada mala presentación de Costa Rica, cada triunfo con juego irregular, empate insípido o derrota que apene, debe ser acicate para la resurrección y ese es el enorme trabajo que les espera a nuestros dirigentes.
Con Hernán Medford, de nuevo a brincos y a saltos va a alcanzar para superar la siguiente fase, donde la diosa fortuna se uniformó costarricense. Definidas las tres cuadrangulares, nos tocó la MAS FACIL, así con mayúscula, antes de que el cuerpo técnico empiece con “mates” de que no hay rival pequeño y las distancias se acortaron.
Pura paja: sí hay rivales pequeños, Granada era uno de ellos y ahora siguen Surinam, El Salvador y Haití, mucho más chicos que Honduras, Canadá, Guatemala y Jamaica, de manera que sobreviviremos con Medford, pero revolucionando el escenario.
Hay que mover el piso señores; Granada fue vieja alerta.

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