María Luisa Avila

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Jueves 10 Octubre, 2013

La relación hombre-mujer debe ser de los dos, para los dos y por los dos, en igualdad de condiciones


“Normalización de la violencia”

Hace algo más de un año, me recomendaron la lectura de la trilogía “Las 50 sombras de Grey”, que trata de la relación de Christian Grey un atractivo multimillonario y Anastasia Stelle una inexperta y joven estudiante universitaria. La recomendación venía de mujeres de distintas edades que consideraban eran libros envolventes, difícil de dejarlos hasta tanto no se terminara con su lectura. He de confesar que no pase de las primeras cincuenta páginas, lo encontré burdo, violento, la descripción pornográfica —no erótica— de una relación sadomasoquista. Pensé que tenía lecturas pendientes más edificantes que esa y lo deje de lado.
Mi siguiente encuentro con la trilogía deriva de la lectura de un artículo de Bonomi y colaboradores, publicado en setiembre de este año en Journal of Women's Health, titulado “Double Crap! Abuse and Harmed Identity in Fifty Shades of Grey”. En dicho artículo identifican, a lo largo de la trilogía, la presencia de abuso emocional, de acecho, intimidación y aislamiento en casi todas las interacciones entre Christian y Anastasia. La violencia sexual es un fenómeno generalizado, incluyendo el uso de alcohol para comprometer el consentimiento de Anastasia. Ella experimenta reacciones típicas de las mujeres maltratadas, la constante amenaza percibida: “mi estómago se revuelve de sus amenazas”, la identidad alterada describiéndose a sí misma como un “pálido fantasma embrujado”, involucra conductas para “mantener la paz”.


Las autoras concluyen que la trilogía normaliza la violencia de pareja y la hace parte de la cultura popular, apoyada en novelas, películas y música que contribuyen a crear una atmósfera adecuada para validar y justificar este tipo de violencia.
Lo preocupante del impacto “positivo” que ha tenido este libro entre las mujeres, es que seguimos sin identificar a tiempo los patrones de violencia y sentimos especial atracción por las relaciones desiguales donde el “macho” es violento y controlador. Al igual que Anastasia, se sigue en la relación de abuso a la espera de un cambio. Cambio que no llega y en la espera ocurren los femicidios. Recordemos que la violencia de pareja afecta al 25% de las mujeres a nivel global, comprometiendo la vida, la salud de las víctimas y por ende la estabilidad familiar y social.
No quiero decir con este comentario que no lean el libro. Si deciden hacerlo y lo encuentran atractivo, hagan una lectura critica, lo que significa el mensaje más allá de las palabras impresas. Christian Grey es descrito como un hombre atractivo, multimillonario, culto, interesante y generoso con sus regalos materiales. A todas las mujeres nos gustaría un hombre así, pero es un agresor físico y psicológico que controla a su presa. En la relación de pareja él es el amo y ella la esclava. ¿Es eso lo que queremos de parte de nuestro compañero?
Quizá por esta “normalización de la violencia” es que las leyes de protección a la mujer fallan, y seguimos viendo muertes y agresiones en las relaciones de pareja.
Ojalá nunca nos encontremos un Christian Grey en el camino, pero de encontrarlo el saberlo identificar y alejarse será prudente. La relación hombre-mujer debe ser de los dos, para los dos y por los dos, en igualdad de condiciones.

María Luisa Ávila